“Sacar lo nuevo y lo viejo del tesoro de nuestra casa”

«La luz que se comparte nos hace fraternidad»

Actualidad

Homilía – Fr. Massimo Fussarelli, OFM. Primer día de su visita en Córdoba

En su primer día de visita a la Provincia, el Ministro General Massimo Fussarelli invitó a mirar la vida con los ojos del corazón y los ojos espirituales, capaces de reconocer la presencia de Dios en los hermanos. Recordó que la luz que se comparte crece, y que en esa experiencia se fortalece nuestra fraternidad y nuestra esperanza pascual.

Compartimos los puntos centrales de su mensaje:

Los ojos del corazón: aprender a reconocer a Dios
La fe es una mirada que se educa. Las acciones influyen en nuestra capacidad de reconocer al Señor cuando pasa por nuestra vida. El bien abre los ojos del corazón y nos vuelve más sensibles a su presencia en los hermanos, especialmente en los más pequeños y vulnerables.

Los ojos espirituales: acoger la gracia con disponibilidad
No basta querer ver: es necesario pedir la luz y vivir de modo que la mirada interior permanezca abierta. La vida espiritual es una actitud de receptividad a la gracia, que transforma el corazón y afina nuestra capacidad de discernir la presencia de Dios en lo cotidiano.

La luz que se comparte crece: el sentido de la fraternidad
La luz, como el amor, no se guarda para uno mismo. Se dona y, al compartirla, se hace más fuerte. Por eso la fraternidad es el lugar donde la fe se vive y se transmite: una comunidad de hermanos y hermanas llamados a iluminar la vida de los demás.

La Pascua: la esperanza que vence la oscuridad
El Señor resucitado es la luz que no se apaga y que acompaña la vida de la Iglesia y de la fraternidad. En medio de las sombras personales y sociales, la Pascua renueva la certeza de que Dios no abandona a su pueblo y continúa guiando su camino con esperanza.

Audio de la homilía.