“Sacar lo nuevo y lo viejo del tesoro de nuestra casa”

La misión que se inclina y acompaña

Actualidad

Familias en Misión 2026.

Continuamos compartiendo las voces que nacen de la misión.
En los encuentros vividos en los geriátricos y en el Refugio, el servicio tomó forma en lo cotidiano: escuchar, acompañar y compartir tiempo con quienes más necesitaban cercanía.

Agradecemos a Verónica, Armando e Isabella, Pedro Puente y Eugenia Mayer, Margarita Majada y Nicolás Fernández por ayudarnos a reconocer lo que estos encuentros dejaron en el corazón.

Verónica, Armando e Isabella

Junto a mi esposo Armando y nuestra bebé Isabella nos unimos a esta aventura con otras familias, novios, frailes y niños. La experiencia fue muy enriquecedora: pudimos crecer como familia, tanto hacia adentro como hacia afuera, visitando geriátricos, compartiendo con personas mayores y colaborando en el refugio.

Lo que más nos impactó fue la sensación de ser parte de una verdadera familia, sintiéndonos acogidos y acompañados por los franciscanos en momentos de oración, misa y servicio compartido. Agradecemos esta oportunidad de servir y crecer juntos como familia, en una experiencia que quedará en nuestra memoria.

Pedro Puente y Eugenia Mayer – Familia de Buenos Aires

Nos quedan los gestos simples, de profundo significado, que siguen resonando como memoria del paso de Dios por nuestra vida. Así nos encontramos con quienes sufren necesidad, reconociendo en ellos la carne de Jesús crucificado. Tenemos familia para ofrecerles: trato humano y cálido, abrazo de hermanos, paciencia de padre y comprensión de madre.

Margarita Majada – Tucumán

La misión me permitió compartir la fe en los encuentros con el geriátrico y el refugio, llevando la palabra con esperanza, alegría, contención y servicio. Agradezco a Dios por permitirme caminar junto a los frailes y las familias que me dejaron nuevas enseñanzas.

Nicolás Fernández – CEF San Buenaventura – Mendoza

Familias en Misión fue una experiencia profundamente movilizadora. En el encuentro con las personas del refugio y del geriátrico comprendí la importancia de escuchar y dejarme interpelar por sus historias.
Descubrí que muchas veces la verdadera necesidad es ser escuchados, y que nuestra presencia —una charla, una palabra, una mano tendida— puede convertirse en servicio concreto.
Estos días fortalecieron mi espíritu misionero y me enseñaron a servir de manera más consciente y fraterna.

Secretaría de Evangelización y Misión