“Lo que ocurre en un lugar lejano nos afecta a todos”: carta del Ministro General ante la guerra en Ucrania
Desde el pasado 24 de febrero, cuando se dieron a conocer las primeras noticias sobre la guerra que enfrenta a Rusia y Ucrania, muchas personas se han movilizado con gestos de caridad para acompañar a las comunidades que más sufren las consecuencias del conflicto.
En la Orden de Frailes Menores, como hijos de San Francisco de Asís, la realidad de nuevos hechos de violencia y el dolor que ellos generan no han pasado inadvertidos. Esta sensibilidad se expresa en la carta enviada por el Ministro General, Fray Massimo Fusarelli ofm, a todos los miembros de la familia franciscana.
En el escrito menciona especialmente a los frailes que se encuentran en el convento de la ciudad ucraniana de Konotop -ya ocupada por soldados rusos-. Como relata el Ministro Provincial de Ucrania, fray Daniel Botvina, los hermanos “han permanecido allí con la gente para no abandonarla”.
Convento, lugar de refugio
Desde el inicio del conflicto, el convento es lugar de refugio para muchas personas que no contaban con sitios seguros de resguardo, principalmente para ancianos, mujeres y niños. Allí los frailes brindan no solo palabras de consuelo y acompañamiento con la oración, sino también platos de comida, medicinas y demás recursos urgentes que escasean en este tiempo.
Los gestos de los hermanos franciscanos y de tantas otras comunidades religiosas son pequeños lugares de esperanza que irradian una nueva luz en medio de la guerra. Fray Massimo Fusarelli ofm anima a acompañar su servicio con la oración y recuerda que “unida al ayuno, es el más pobre de los recursos humanos desde el punto de vista político, pero es el más poderoso si vemos las cosas desde la perspectiva de Dios”.


