“Sacar lo nuevo y lo viejo del tesoro de nuestra casa”

El padre Pepe, un comunicador incansable

Actualidad

Homenaje a Fray José Ramón Ceschi (P. Pepe) 16/10/2021

Por Fr. Eduardo J. Zatti

El 16 de octubre, nos despertábamos con la noticia del fallecimiento del P. Ceschi, en Rosario. En seguida recordé cómo le había ocurrido al P. Ceschi el primer ACV, en Santiago del Estero, en plena misa. Esto fue hace unos 4 años, es decir, sí; pero no. Resulta que yo estaba viendo por la televisión la misa del Domingo 18 de junio del 2017 a las 12:00. Las celebraba el P. Ceschi. En ese mismo momento me habló un gran amigo avisándome que el P. Ceschi se había descompuesto y había sido internado en el Instituto de Cardiología. Así que ahí no más, dejé al P. Ceschi de la TV y fui a ver al real; a quien le di la Absolución y la Sta. Unción. Después me enteré que la misa transmitida por la TV había sido celebrada en la catedral el sábado a las 20:00.

El P. Ceschi tuvo en ese momento una esmerada atención médica por parte del Dr. Manzur y otros facultativos. Y en cuanto tuvo una relativa mejoría fue derivado a Rosario; siendo acompañado por Fr. Raúl Piazza, su Guardián. Allá quedó internado en el Hogar de Ancianos, que es atendido por la hermanas Sirvas de Jesús.
Semblanza.

Fr. José Ramón Ceschi, hijo de Emilio Ceschi y Elena De Pietri – el tercero entre 12 hermanos – había nacido en La Penca, Dto. San Justo (Prov. Sta. Fe) el 9 de enero de 1941. Era una hermosa familia cristiana donde abundaba la fe vivida y compartida, el trabajo y la ternura. Por la línea paterna contaba con tres tías religiosas y otras tres primas de estas habían ingresado a la Congregación de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas. Más tarde, ingresaban también dos hermanas de Pepe, como le llamábamos a José Ceschi, cariñosamente: María Luisa y Cecilia. Así, brotó en él la semilla de la vocación a la vida religiosa. Su hermana María Luisa recuerda que él “siempre quiso ser “cura”. Por eso, de chico reunía a veces a sus hermanos para leerles el Evangelio y comentarlo; otras veces “jugaba a celebrar misa”, y los otros tenían que ayudarle.

En 5° grado en el Seminario de San Lorenzo

Con todo, el P. Luque de la Custodia de San Miguel no quería que ingresara todavía por ser muy chico. Hasta que, finalmente tras tanta insistencia de Pepe, su madre consintió que ingresara al seminario cuando estaba en 5° grado. Así, cual otro Samuel, la madre lo entrega al Señor (Cf. 1Sam. 1,27), ingresando al Postulantado de San Lorenzo (Sta. Fe) Después del secundario, pasó al Noviciado en el convento de la Merced, de Corrientes; vistiendo el hábito franciscano el 23 de febrero de 1957. Allí mismo haría su primera profesión el 24 de febrero de 1958.

Y la solemne y definitiva el 17 de septiembre de 1962. En Rosario, recibe la ordenación sacerdotal el 18 de julio de 1964. En pleno desarrollo del Concilio Vaticano II, es enviado a Roma para perfeccionar sus estudios. Obteniendo el título de Doctor en Teología Dogmática. Su tesis doctoral fue en: “El Apostolado de los Laicos en la Teología de Yves Congar”. También incursionó en Periodismo y aprendizaje de idiomas. Por algunos años fue corresponsal de algunos periódicos en Roma. Y esto fue como su base para ser un verdadero comunicador social; para evangelizar no solo los templos sino también en los más modernos areópagos: prensa, radio, tv. u otros escenarios.

El fraile de los medios 

Ya de regreso a Argentina fue por algunos años profesor de Filosofía y Teología en la Universidad de el Salvador (en Bs As) y después en las de Rosario y de San Lorenzo (en Sta. Fe) Pero, finalmente, lo que fue su obra, a la que se dedicó totalmente fue la evangelización a través de los M.C.S. Así aterrizó, según los tiempos, en las arenas de Corrientes, San Lorenzo o Rosario; y, desde esas bases – equipo mediante – preparaba los miles de artículos para diferentes diarios, los mensajes radiales para más de 100 emisoras y para muchos canales de TV provinciales; especialmente esos 2 o 3 minutos de “mensajes de cierre” (cuando la tele cerraba la actividad a las 24hs) eran esperados por miles de televidentes. Era esa palabra oportuna de fe, de animación al encuentro con Dios, al diálogo y reconciliación en familia, etc.

 

Con alguna relativa frecuencia salía a predicar retiros o Novenas de fiestas patronales; o charlas para jóvenes, a matrimonios o a público en general; a algunos lugares de las provincias del Norte o del Nordeste. En Stgo. del Estero, por ejemplo, fue por casi 40 años ininterrumpidos. Y fue precisamente allí, como ya vimos, que le vino ese ACV en plena actividad pastoral. Por esa dolencia, había perdido el habla y gran parte de su movilidad. Fue la prueba más dura para él, que se sabía siempre un comunicador avezado. Pero, no obstante, siguió viviendo con alegría y entrega al Señor, como dice San Pablo (Rom. 14,7).

Sabemos que esa intensa actividad con los M.C.S. (prensa, radio, tv) significaba además de ingente trabajo, también ingresos de recursos y gastos. Los hermanos de la casa recuerdan del P. Ceschi un detalle no menor: Que como, religioso fue siempre muy prolijo en la rendición de cuentas a las Superiores.

Hacía la meta
En la quietud de la última morada tuvo otro ACV en el mes de Julio de este año. Y posteriormente fue el encuentro con la hermana muerte el 16 de octubre.
Al día siguiente de su deceso fue celebrada la misa exequial en la parroquia de San Lorenzo (Sta. Fe), presidida por el Ministro Provincial, Fr. Emilio Andrada, concelebrada por el nuevo Párroco diocesano y participada por los Hnos. Horacio Duarte y Salvador Vilar y numerosos fieles. Sus restos mortales fueron inhumados en el cementerio del histórico convento de San Lorenzo. Los diarios de Rosario y de las Provincias de Stgo del Estero, la Rioja y Corrientes, dieron parte de la vida y muerte del P. Pepe Ceschi.

 

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