Proemio: voz de ultratumba
El 21 de octubre del cte. Año fallecía en corriente el Padre Díaz en el Sanatorio en el que estaba internado. Fr. Ronén lo visitaba con frecuencia; y, presintiendo que la hermana muerte estaría rondando cerca, le pidió a Fr. Alejandro que me enviara un saludo por mis 50 años de sacerdocio. Me dijeron que estuviera atento. Pero, la verdad que por no manejar bien el celular sólo pude ver y escuchar al P. Díaz después que había fallecido. Su saludo y una atinada exhortación denotaba una clara lucidez mental y un relativo esfuerzo por modular bien la voz. Pero esa voz aunque clara y sonora ya venía desde el arcano hondón de la eternidad. (son los secretos de los M.C.S).
SEMBLANZA
El hno. Alejandro Francisco Díaz había nacido en tinoco Dto. Colón (Cba) el 26 de febrero de 1926. Sus padres fueron Rosario Díaz y Elvira Sosa. Casi adolescente, había ingresado al postulantado de Cba. y posteriormente al de Paso del Rey. Cuando iba a dar ese paso; el P. Díaz, casi a hurtadillas nos dijo cierta vez lo que le había dicho su madre: “mira, hijo, si quieres entrar al seminario tendrás que ser un santo sacerdote; si no, te quedas.” Sabias palabras de una madre campesina. Concluida esta etapa, ingresa al Noviciado en la Plata el 17 de marzo de 1947. Allí mismo emitiría su primera profesión el 19 de marzo de 1948. Posteriormente, en San Antonio de Padua (Bs As) hará los cursos de Filosofía y Teología. Allí profesará Solemnemente el 19 de marzo de 1950; y recibirá la ordenación sacerdotal, de Mons. Tomás Aspe OFM. (junto con sus condiscípulos los hnos. Héctor Gutiérrez y Onofre Almada).
Fue enviado a Roma para perfeccionar sus estudios; especializándose en Teología Espiritual y Pedagogía. A su regreso se dedicó a la docencia y fue también Prefecto de estudios durante 9 años. Después de sus servicios a la casa de formación (Paso del Rey y San Antonio de Padua) la obediencia lo destinará a la labor pastoral en parroquias: la primera, San Francisco de la Plata. La segundo fue San Cayetano, de Cuidad Evita. Allí por varios años implementó un Seminario de Formación para laicos, con una buena concurrencia. Y le tocó bautizar a Esteban Sebastián Robledo, 21/06/80; a cuyos padres había casado un año antes. Tal vez, en ese momento Fr. Alejandro no habría pensado, pero resultó ser que ese nuevo bautizado sería la segunda vocación de Cuidad Evita, para nuestra Provincia (la primera había sido Fr. Juan A. Cortés) y andando el tiempo, fue Fr. Esteban Sebastián Robledo su último guardián y el que le diera la Santa Unción dos semanas antes de su deceso.
Después de un tiempo volvió a Ciudad Evita; pero, para ser párroco de San Antonio de Padua (la de san Cayetano se había entregado a la Diócesis). Al P. Díaz le tocó en esa ocasión suceder al que había sido el primer párroco, Fr. Delmiro Fontana y acompañarlo en su última enfermedad. Más de 25 años estuvo Fr. Alejandro en parroquias ya sea como párroco, administrador parroquial o vicario parroquial. Al cabo de los cuales, redacto el Vademécum de los Párrocos (inédito) verdadero manual de consulta para los hermanos que prestan ese servicio. Amén de la pastoral de parroquias tuvo que desempeñar similares tareas en iglesias conventuales, como la de Mendoza, Córdoba y Bs.As.
Sus servicios al interno de la Provincia fueron varios; como guardián, ecónomo local, Asistente de la OFS y Jufra, definidor en varios periodos y secretarios en varios Capítulos Provinciales.
Fr. Alejandro solía decir el Señor no me dio el don de la música por eso no canto; pero sí me dio el don de la pluma, por eso me dedico a evangelizar escribiendo. En las parroquias publicaba una Hojita o Folleto mensual, de distribución gratuita. Además 15 libros son de su autoría, que fueron publicándose en diferentes Editoriales desde la década del 70 hasta nuestros días. En general, son como una visión cristiana sencilla a nivel popular sobre la virtudes y otros temas catequéticos de interés general, como de autoayuda, etc. Un título: “Instrumento de tu Paz” (una explicación sencilla y amena sobre la Oración Simple de San Francisco) tuvo 9 ediciones en Argentina y dos o tres en Brasil (traducido al portugués) Lo utilizaban en las reuniones en M.F.C, de cuyo movimiento Fr. Alejandro fue por muchos años asesor parroquial y diocesano.
Y otro, intitulado: “la espiritualidad de San Francisco para el hombre de hoy”, es utilizado en varias fraternidades de la OFS como manual de formación y consulta.
Fue además, Asistente y acompañante espiritual de Religiosas, especialmente franciscanas, a quienes predicaba ejercicios o retiros espirituales. Y también, junto con los hnos. Capuchinos y Conventuales organizaba encuentros de formación en San Antonio de Arredondo para todas las congregaciones religiosas Franciscanas existentes en Argentina (cerca de 24).
Hacia la meta
Últimamente, había sido destinado a la casa de corrientes, sobre todo por el cuidado de su salud. Integrado ya en la fraternidad, y participando en un Capitulo Local, fue interrogado por el Guardián y ante su pregunta había manifestado que se sentía bien en compañía de los hermanos, que lo habían recibido muy bien por lo que manifestaba su gratitud. ¡Cómo habría recordado Fr. Alejandro, junto a sus hnos. de la casa esas palabras de San Francisco: “comencemos, hermanos, que hasta ahora poco o nada hicimos por el Reino”!
Fr. Alejandro se sentía bien, pero su salud se deterioraba por el propio peso de la senectud. Así tuvo que ser internado en un Sanatorio, donde lo esperó la hermana muerte dos semanas después.
Preparada la capilla ardiente en el Oratorio de la casa, ese mismo día por la tarde, Fr. Fredy Fernández celebró la primera misa exequial. Al día siguiente, habiendo llegado una sobrina de Fr. Alejandro, procedente de Cba., Fr. Fredy presidió otra misa exequial que fue participada por los hermanos de la casa y los padres salesianos. Concluida la Santa Misa, se procedió a los trámites de la inhumación. Posteriormente, los restos de Fr. Alejandro, colocados en una urna, retornaron al Oratorio de la casa, donde espera la resurrección.
Fray Eduardo J. Zatti


