“Sacar lo nuevo y lo viejo del tesoro de nuestra casa”

Primeras ideas para la construcción de una casa de Oración

Actualidad

Comisión para la promoción de la vida de oración y fraterna. Agosto 2021

En los tiempos que corren, de profunda secularización, de inmanencia difusa, y en los que la apertura a lo trascendente no es habitual entre los hermanos y la gente, parece muy oportuno y necesario ofrecer una propuesta de espiritualidad, que ayude a los hermanos y la comunidad a revalorizar el valor de la vida espiritual, fraterna, minorítica, pobre y al cuidado de la casa común. (cf. Escuchen y vivirán 1.1e).

En la Orden se habla mucho de proyectos nuevos, de nuevas presencias de estilo de vida, más en consonancia con nuestro carisma franciscano, donde el criterio sea la espiritualidad franciscana y los dones de los hermanos, y que haga más visible lo franciscano. El Capítulo general del 2009 al referirse a nuevas formas de evangelización manifiesta que, sin descuidar las actividades de la evangelización ordinaria, se les dé preferencia a las nuevas iniciativas. Luego en el de 2015, se establece que haya en cada provincia o al menos en la Conferencia una casa que privilegie la vida de oración. Si falta esta dimensión todo se podría reducir a un activismo desenfrenado. Hemos de preguntarnos si en el declive de los números y el abandono de los miembros de la Orden no esté incidiendo este aspecto.

De aquí podemos intuir la necesidad de contar con una casa de oración, que pueda ayudar en el desarrollo de esta dimensión dentro y fuera de la Provincia, aportando a la formación permanente e inicial de los hermanos, así como ser un espacio para la irradiación de nuestro carisma especialmente los aspectos de la vida de oración y de JPIC, aunque también estén presentes los valores de la vida común, la vida pobre y la misión.

Constituir una casa de oración con al menos tres hermanos, que puedan animar un proyecto que nos ayude a revalorizar los aspectos salientes de nuestro carisma, siendo fieles con ello al Capítulo general de 2021 que nos anima a recuperar el espíritu de oración y devoción, que se percibe bastante maltrecho en la Orden, promoviendo la creación de Eremitorios y Casas de Oración, necesarias para que los hermanos vuelvan a poner a Dios en el centro.

¿Para qué puede ayudar una Casa de Oración en nuestra Provincia? Consideramos que puede ayudar para:

  • Trabajar nuestra propia conversión y la profundización del núcleo vida orante y contemplativa.
  •  Trabajar nuestra vincularidad fraterna.
  •  Sanarnos a nosotros mismos, y que sea sanadora para los demás.
  •  Vivir en clave experiencial.
  • Servir a la Iglesia, desde nuestra misión específica, y desde la gracia del trabajo, enfocados en las llamadas periferias existenciales.

 

Contamos con numerosos hermanos, provincias y conferencias que han ejecutado este tipo de iniciativas en la Orden, en todos los continentes en que está presente la misma. Los frutos de estas experiencias y proyectos están a las claras a lo largo de los años, así como la animación que hemos recibido de la Orden y de la misma realidad que nos impulsa a tomar el riesgo de lo nuevo en pos de un mañana esperanzador para la espiritualidad franciscana.

Nos proponemos hoy, en este espíritu que nos anima, y en continuidad-ruptura con el pasado, y, con las características que nos son propias, constituir esta nueva presencia.

Utilizaremos para ello, fundamentalmente la metodología propuesta por San Francisco en su Regla para los eremitorios, que sigue la indicación del Evangelio en lo que respecta a la alternancia oración-trabajo, servicio-quietud, siguiendo el modelo de Marta y María, las hermanas amigas de Jesús.

Nos apoyaremos especialmente en las directrices para constituir una fraternidad de eremitorio o casa de oración del documento “Escuchen y vivirán”, publicado por la Orden de Hermanos Menores, en Roma el año 2017.

 

 

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