“Sacar lo nuevo y lo viejo del tesoro de nuestra casa”

Palabras de despedida de la Parroquia San Antonio de Padua

Actualidad

Por Fr. Emilio L. Andrada OFM
Ministro Provincial

“El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz,
pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.
Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu.” (Jn 3, 8)

Queridos hermanos aquí presentes. Me toca hoy despedirme, en nombre de la Orden franciscana, de la atención de esta Parroquia de San Antonio de Padua, puesto que hoy, el Obispo de Merlo – Moreno, Mons. Fernando Maletti, pone en posesión, como nuevo párroco al servicio de esta comunidad, al Pbro. Leonardo Andrés Maggiorini, y a su Vicario, Pbro. Gerardo Basualdo, este último ausente, por enfermedad.

Me pareció adecuado, para tan importante momento, contarles algo de historia:
El 1 de abril de 1923 la compañía inglesa Buenos Aires Western Railwey Co. Ltd. inauguró la Parada del Golf. En el acto de inauguración el padre franciscano Julián Bautista Lagos (cuyos restos están en la entrada del actual templo de Padua), bendijo la estación bajo la advocación de San Antonio de Padua y con el tiempo, pueblo y apeadero adoptaron ese nombre. Hay que aclarar que, las 40 hectáreas compradas por la Orden en 1922 tenían el destino de dedicarlas a una Escuela Agraria, iniciativa del Fr. Julián Lagos, lo cual se implementó, pero, con el tiempo fue derivando en lo que es hoy.

El templo también fue iniciado por el P. Lagos, pero pudo hacer semejante obra gracias a la benefactora Doña Ernestina Llavallol de Acosta, que se embarcó en esta obra gracias al aprecio que tenía a los franciscanos que ella conocía de Buenos Aires, y también hizo esta obra en memoria de su esposo, Don Eduardo Acosta. Ambos están sepultados en el templo de esta parroquia.

La iglesia dedicada a San Antonio de Padua ya estaba abierta y destinada al público desde el 29 de septiembre de 1930. El templo fue bendecido el 29 de septiembre de 1931, y como parroquia, empezó a prestar su servicio desde el 12 de junio de 1942, que fue cuando el Arzobispo de La Plata, Mons. Chimento, declaró al templo como iglesia parroquial. Con el tiemplo se fueron agregando y construyendo otros centros de evangelización pastoral: la entonces Capilla “San Pío X”, hoy parroquia con ese nombre; la Capilla San Francisco, hoy parroquia con ese nombre, la Gruta dedicada a Ntra. Sra. de Lourdes, hoy Capilla dependiente de esta parroquia de Padua.

Solamente por mencionarlos, en señal de justicia, menciono a los párrocos franciscanos que pasaron por esta Parroquia de San Antonio de Padua: Fray Berardo Arias – Fray Lorenzo Castillo – Fray José Arroyo – Fray Gentil Sosa – Fray José Dutto – Fray Carlos De La Fuente – Fr. Lamberto Tremblay – Fray Vicente Espilocín – Fray Juan Carlos Larcher – Fray Guillermo Larcher – Fray Diego Tiphaine – Fray Oscar Cuevaz – Fray Marcos Ibarra – Fray Francisco Burja – Fray Ariel Amato – Fray Eduardo Zatti – Fray David Catalán y Fray Gonzalo Zervino. Desde 1942 a 2021 fueron 79 años de servicio pastoral en esta parroquia.

Por otro lado, está el carácter de Casa de Formación. Con ese fin, a uno y otro lado del río Reconquista, los frailes menores fundaron dos lugares (San Antonio de Padua y Paso del Rey) en la primera mitad del siglo XX. Ambas casas se levantaron con la finalidad de ser lugares de formación para los hermanos en sus distintas etapas. Y una característica de aquellos tiempos eran las numerosas vocaciones, que incluían a niños y adolescentes, entre 12 y 17 años (eran más de cien). Por eso, los espacios debían ser suficientes como para albergar a tantos aspirantes. Influyó en el estilo de construcción el hecho de que la formación era más monástica, con disciplina de claustro, oficios en latín, coro, y se procuraban deliberadamente el aislamiento del mundo exterior. Hoy la realidad es totalmente diferente, y este espacio ya no dice mucho a los jóvenes que hoy ingresan a la Orden. Es sabido que hoy las vocaciones son escasas y la motivación para perseverar en esta opción de vida tiene que ver con estilos más simples, más despojados de estructuras, incluso con el deseo de fundar nuevas presencias, más acordes al talante misionero y contemplativo y minorítico de la Orden.

San Francisco era alguien muy honesto en su pensar, decir y obrar. En él abundan los ejemplos de humildad, de nunca apropiarse de nada ni de nadie, de ser un mensajero de la Buena Nueva, sin rumbo fijo ni estancia permanente, siempre en camino, itinerante. El mismo San Francisco consideraba que no debía tener morada fija, y que su claustro, era el mundo.

Las nuevas generaciones de frailes quieren volver al espíritu de los orígenes, a la fuente inspiradora de la intuición evangélica de San Francisco y sus primeros compañeros, que sigue vigente e incluso creciente en el mundo actual. Ellos no ignoran las glorias de pasado, por el contrario, movidos por el talante misionero de aquellos que los antecedieron, desean y sueñan con abrir nuevos horizontes de evangelización. Para poder facilitar esos sueños genuinos, limitados como estamos en la cantidad de hermanos disponibles para sostener las diferentes obras, estamos obligados a entregar algunas de ellas, por valiosas que sean, en manos de otros responsables de la Iglesia.

Por eso, no dudamos en confiar en las manos del Buen Pastor, N.S. Jesucristo, la continuidad de la obra de la pastoral parroquial de Padua, hoy concretada en la persona de nuestro querido Obispo Fernando Maletti y en el presbítero que él ha designado. Descontamos que la comunidad de fieles sabrá acompañar, colaborar y rezar con y por el pastor que les ha sido destinado a su servicio. Cuenten también con nuestras oraciones ya que los llevamos en nuestros corazones como parte de nuestra historia.

Gracias. Fr. Emilio L. Andrada OFM
Ministro Provincial

 

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