“Sacar lo nuevo y lo viejo del tesoro de nuestra casa”

Hermanos menores en suelo Argentino

Actualidad

Hay una frase con la que la Provincia Franciscana de la Asunción describe su propia historia. Es una declaración elogiando la sencillez, la pequeñez: «Franciscanos de buena voluntad que desde siempre tuvieron la vocación y la valentía de ser hermanos menores de todo lo creado, como lo fue el bueno San Francisco de Asís.»

Esa pequeñez en un país como la Argentina -donde la distancia entre el discurso y la vida real suele ser abismal, donde las crisis se vuelven cíclicas, donde el pueblo tiene una capacidad de resistencia asombrosa, ser hermano menor es una vocación y una desición.

Es precisamente eso lo que el Ministro General Fray Massimo Fusarelli vino a reconocer y a renovar cuando visitó la Provincia en abril de 2026. Llegó con lo esencial, como un hermano que se pone en camino. La vida franciscana comienza siempre así: con disponibilidad, sencillez y deseo de encuentro.

Y en su homilía del primer día, en San Antonio de Arredondo, dijo algo que pinta con exactitud lo que significa ser menor en este tiempo y en este suelo: la fe es una mirada que se educa. El bien abre los ojos del corazón y nos vuelve más sensibles a la presencia de Dios en los hermanos, especialmente en los más pequeños y vulnerables. La luz, como el amor, no se guarda para uno mismo. Se dona, y al compartirla se hace más fuerte. Por eso la fraternidad es el lugar donde la fe se vive y se transmite.

En 1538, antes de que existiera nuestra Nación Argentina, los primeros franciscanos conocieron estas tierras. Llegaron desde Asunción -la «Madre de Ciudades»- y desde allí irradiaron hacia todo el territorio. Conventos, iglesias y escuelas de primeras letras, todo al mismo tiempo, todo bajo el mismo impulso. En cada lugar plantaron lo mismo: un lugar de oración y un lugar de conocimiento. Fe y aprendizaje.

Hermanos menores. No son los que administran la luz sino los que la dejan pasar. Y en la Argentina de 2026, esa elección deser menor sigue siendo, como lo fue en 1538, el camino para convertirse en hermanos: estar, escuchar, caminar con otras y otros, recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos.

Oficina provincial de Comunicación Provincia Franciscana de la Asunción OFM.