“Sacar lo nuevo y lo viejo del tesoro de nuestra casa”

Ciudad Evita: más de 70 años de historia

Actualidad

Fr. Emilio Andrada. Provincial de la Provincia Franciscana de la Asunción.

El 12 de abril de 2024 a las 10 hs estábamos citados en el despacho del Obispo de San Justo, Mons. Eduardo García, Fr. Enid Gutiérrez Olmos y yo, Fr. Emilio Andrada. El objetivo de la reunión era firmar el Comodato por 12 años a favor del obispado para el uso de la Casa Parroquial, el terreno y dependencias de la Capilla de La Inmaculada para los fines pastorales propios de la Parroquia San Antonio. En realidad, el 17 de marzo se realizó el traspaso de la cura pastoral a los nuevos referentes, miembros de la Congregación de los Sagrados Corazones.

En esa oportunidad, el Obispo presidió la misa y dirigió a los fieles su mensaje del momento que se estaba viviendo. Mencionó y agradeció, en una parte de su homilía el trabajo realizado por los franciscanos en esos lugares, en el que los que los frailes menores fuimos verdaderamente pioneros, ya que Ciudad Evita nació con la asistencia espiritual y ministerial de los franciscanos. En la gente se percibía ese silencio respetuoso y emoción contenida, incluso en algunos casos no pudieron evitar las lágrimas por nuestra partida.

Todos saben que la causa es no contar con suficientes hermanos en condiciones de asumir el servicio pastoral que exige una parroquia con una numerosa población.

Lo cierto es que los hermanos de la Congregación de los Sagrados Corazones asumieron de buen grado y están muy agradecidos por la buena disposición de la casa parroquial para que estén cómodos. Como así también de la buena calidad de los fieles que, aceptando el cambio de los que los cuidan, se han puesto a total disposición para ayudarlos en todo lo que se necesite. Uno de los sacerdotes de la congregación mencionaba admirado el perfil piadoso de los jóvenes del lugar, algo poco común en la
zona.

No pocos de ellos ahora se sienten responsables de continuar la espiritualidad
franciscana, especialmente los que pertenecen a la Orden Franciscana Seglar que
seguiremos asistiendo desde el Convento de CABA.

En fin, demos gracias a Dios por la obra hecha por el Señor Jesús por medio de tantos hermanos que pasaron por allí. Muchos de ellos ya partieron de este mundo, pero otros pueden actualmente, dar testimonio de lo vivido en estos lugares. ¡Que el Señor nos dé su paz!