Oficina de Comunicación. Provincia Franciscana de la Asunción OFM.
Resonancias dela visita del Ministro General Fray Massimo Fusarelli y el Definidor Fray César Külkamp. San Antonio de Arredondo, Córdoba · 15-18 de abril de 2026
Las palabras que dejó la visita del Ministro General Fray Massimo Fusarelli, el Definidor Fray César Külkamp y lo que fuimos escuchando de los participantes, no se van de golpe. Se quedan, y si uno las escucha de nuevo y con lentitud se disponen como en una unidad de sentido.
Luz es la primera palabra que queda resonando fuerte, trazando un hilo conductor desde la llegada hasta la partida del Ministro General. Esta imagen, (celebración de los 800 años de la muerte de Francisco), lo dice casi todo, condensa la comunicación y la esencia de esos días.

un hermano con mucha vida en la Orden, enciende una vela en pleno jardín de la casa franciscana, bajo los árboles.
No hay paredes. Hay un cirio, pan, presencia, comunidad. La liturgia se hace en la tierra.
El Ministro General apeló a afinar la mirada, con los ojos del corazón: una invitación que llega antes que cualquier argumento institucional, que toca lo afectivo. Lo expresó con sensibilidad desde su masculinidad sumando palabras sobre el CUIDADO INTEGRAL.
“Francisco no tuvo nada, pero lo tuvo todo”. En la Orden dejó una luminosidad, fue un hombre de luz; sigue dejando traspasar la luz, a través de su historia de amor. No la retuvo, no la administró. La dejó pasar. Esa luz transformada es una herencia.
“Hay esperanza”
“Me llevo la alegría del Resucitado”
Estos testimonios de los participantes, son como un signo de que la luz tocó algo. Y cuando los hermanos dicen «Nos reconocemos familia con las mismas raíces», están nombrando el cauce por donde drena esa luz.
La interculturalidad que el MG encontró en la Provincia franciscana de Argentina y Paraguay como una fortaleza / desafío, es una demostración de la expansión de esa luz.
Quedó también la pregunta que el MG dijo llevarse, cómo integrar lo afectivo con lo institucional. Una clave reveladora, que menciona en su informe, como identidad fundacional “Ser domésticos, familiares, esa es la brújula del regreso a lo esencial”. Ahí vimos entrar la luz directa hacia nuestra comunidad.
Fray César Külkamp dijo en su mensaje: «Somos testigos de una experiencia.» La identidad franciscana se ilumina y despliega en la experiencia. En el encuentro. En el pan partido. En la sencillez personificada en Francisco.
Eso es lo que quedó resonando.
Un hilo que empieza y termina con la misma palabra:
Luz.
*Rosana Triunfetti. Comunicadora.


