Pablo González Pacheco, OFM. Evangelización juvenil. Secretaría de Evangelización y Misión
Con alegría, el domingo 9 de noviembre y luego de una jornada fraterna de retiro celebramos las admisiones de tres hermanos que desde hace algún tiempo vienen caminando en la fraternidad JuFra Madre del Tránsito de Córdoba Capital: Camila Araoz, de Formosa; Gabriela Acuña Mesina, de Córdoba; Claudio Ignacio Cruz Ortiz, de Jujuy.
La celebración se realizó de manera pública en la misa dominical de las 19 hs. Las jóvenes Oriana Crevatin y Solana Rojas de JuFra Nacional estuvieron acompañando cálidamente este significativo momento.
A continuación, algunas resonancias de los protagonistas:
Gabriela E. Acuña Mesina. Joven admitida a la fraternidad

«Hubo un tiempo en que me alejé de Dios, pero Él, en su inmensa misericordia, me esperaba con los brazos abiertos. Pasé por muchas luchas internas, pero en el fondo, ahí estaba Él, esperando mi regreso, mi abrazo de tres, junto a la Santísima Trinidad.
«Poco a poco, volví a hablar más con Él, a buscarlo en la misa, en la naturaleza, en el otro que es hermano y muchas veces no lo veo así. Es así como llegué a la JuFra. Es hermoso poder decir que la JuFra es una oración respondida de Dios, una de tantas que a su tiempo y a su forma Dios me da; siempre me prepara antes para recibir sus respuestas y gracias. Puedo decir que amo. Las charlas con Agus, que siempre terminan en un ¿Comemos algo? o recorriendo Córdoba entera buscando descuentos.
En los almuerzos con Seba, cuando nos convertimos en dos señoras yendo a hacer las compras juntos. Las conversaciones profundas con Juli y Cami. El regalo de encontrarme/reencontrarme con Armi, Nacho y Seba. Los “mi vida” que le digo a Mateo y Agus. Mirarnos con Merchu y reírnos. Haber compartido tantos cumpleañitos, en especial el de Lu. Las canciones compartidas con Pupi. Las oraciones que cada uno ha hecho por mí y yo por ellos.
Ver y sentir que mi hermano es un sagrario humano y debo entrar a su interior con los pies descalzos. Para mí la fraternidad es mi familia, una familia que me permite seguir creciendo y madurando. No hay palabras para describir el inmenso amor que le tengo a Dios y a la Virgen María. Desde el día que llegué, mi corazón se regocija al poner mis dones y talentos al servicio de mis hermanos y la comunidad. Amo ver a mis hermanos reír y emocionarse junto a mí. Ya no me imagino la vida sin ellos».
Camila Araoz. Joven admitida a la fraternidad

«Durante estos últimos tres años he caminado de la mano del carisma Franciscano, lo cual me despertó un amor y curiosidad a medida que iba conociendo a San Francisco de Asís, su historia y sus pilares en la comunidad, pero estos últimos cinco meses Dios me llamaba a un nuevo camino en la Juventud Franciscana, junto con hermanos que han transitado un camino a la par dejando que cada encuentro, cada gesto fraterno y cada momento de oración vaya moldeando mi corazón. La experiencia JuFra me abrió un espacio donde pude descubrir una forma sencilla y profunda de vivir el Evangelio, inspirada en la vida de San Francisco y en la alegría de compartir el camino con otros hermanos que buscan lo mismo.
A lo largo de este tiempo, la fraternidad se volvió un lugar donde pude sentirme acompañada, escuchada y animada a seguir creciendo. No fue solo un proceso personal, sino una invitación constante a mirar al otro con misericordia, a servir con humildad y a reconocer la presencia de Dios en lo pequeño, en lo cotidiano. Cada reunión, cada momento y cada gesto fraterno fueron consolidando un sentido de pertenencia dentro de la comunidad que hoy valoro profundamente.
El domingo 9 de noviembre viví un momento muy especial: mi admisión a la fraternidad. Ese día confirmé con alegría la decisión de seguir caminando junto a Jufra, abrazando el espíritu franciscano como parte esencial de mi vida. Fue un momento que marcó mi corazón y que quiero compartir para dar testimonio de que, cuando uno se abre a la fraternidad y a la simplicidad del Evangelio, Dios se hace presente de un modo muy real y transformador en este plano, y nos llama a caminar bajo su amor, en comunidad, dejando huellas de Fe».
Claudio Ignacio Cruz Ortiz. Joven admitido a la fraternidad

«Me llamo Nacho de la JUFRA Madre del Tránsito de Córdoba Capital, en donde día a día profundizo el carisma de Francisco y Clara. Mi comienzo en la JUFRA empezó un 30 de mayo de 2025, en un grupo donde conocí el significado de Fraternidad. ¿Cómo descubrir algo con tanta importancia? Si bien es un camino largo que todavía no acaba, Dios se aseguró que poco a poco me diera cuenta regalándome hermosos momentos juntos. Fueron esos instantes en que supe que estaba en el lugar correcto. ¿Por qué? ¿cómo llego a tener tanta certeza en algo?
Porque simplemente me sentía feliz. Pero a veces hubo algunos momentos en que tenía incertidumbre, pero ¿por qué me sentía con esa duda? Si bien sabía que estaba en el lugar correcto, fue una pregunta que se iba respondiendo de a poco, paso a paso caminando en fraternidad. La conclusión a la que llego ahora es que solamente se trata de tener fe, entregando todos esos miedos a Dios.
En cada encuentro que seguía él me regalaba esa claridad que fue creciendo hacia una seguridad de querer seguir en este camino con sus tantas bifurcaciones, el franciscanismo, el amar con el alma a mis hermanos».








