Un sacerdote jesuita propone cuatro ejes para luchar contra la pobreza.

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Buenos Aires (AICA) 06 Oct 2016: El padre Rodrigo Zarazaga SJ, director del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), afirmó que, más allá de la oficialización de las cifras de la pobreza e indigencia en el país, es necesario preguntar qué se hizo y qué se está haciendo para erradicar estos flagelos, y cuestionó la actitud de los políticos que “como no se puede dejar sufrir hambre en nombre del largo plazo y los presupuestos son limitados, optan por remediar la urgencia y asegurar la gobernabilidad”.

“La necesidad de corresponder a la urgencia posterga las respuestas estructurales de largo plazo. Si a esto se le suma que la transferencia de ingresos produce resultados electorales favorables, no cuesta entender que los pobres sigan accediendo a servicios y bienes públicos de baja calidad”, advirtió.

En un artículo con el título “Pobres de horizontes ante los pobres”, publicado este miércoles 5 de octubre en el diario La Nación, el sacerdote jesuita consideró que “el desafío es enorme, porque, sin dejar de contener socialmente, hay que desarrollar los bienes y servicios públicos hoy claramente deficientes”.

“La transferencia de recursos hacia los más pobres no tiene que ser menor, sino mayor, y el resto de la sociedad tiene que afrontar ese costo. Sin una inversión heroica en educación, salud, capacitación laboral e infraestructura básica, la pobreza se continuará reproduciendo”, advirtió, y agregó “Basta como ejemplo el conurbano bonaerense, que concentra en el 0,25% del territorio alrededor del 40% de los pobres del país con una estructura sanitaria claramente insuficiente, un gran déficit de redes de cloacas y agua potable y con más de la mitad de sus jóvenes sin finalizar el secundario en tiempo y forma”.

El padre Zarazaga propuso: “Cuatro ejes de inversión estructural son fundamentales: la atención materno-infantil, la estructura sanitaria, la educación y la capacitación laboral. Aunque no sean suficientes, todos ellos hacen a condiciones necesarias para superar la pobreza”.

“Sin un fuerte desarrollo de estos ejes, aunque llegue la anunciada lluvia de inversiones, un amplio sector seguirá en el desierto. Necesitamos una reactivación económica, pero también preparar a quienes quedaron excluidos para que puedan reinsertarse; de otro modo, arrancará la locomotora con los primeros vagones dejando atrás a los que no estaban enganchados”, sostuvo.

El religioso alertó que “manteniendo excluidos a amplios sectores, la sociedad seguirá avanzando a los tumbos entre conflictos” y aseguró que “la insensibilidad y la ineficiencia nos han llevado a todos, especialmente a los más pobres, a vivir una realidad que no es la que deseamos. Con un tercio de pobres nadie vive en el país que quiere, ni ricos ni pobres”.

“¿O acaso alguien puede pensar que el cartonero que empuja un carro 12 horas al día está en el país que quiere porque cobra 882 pesos mensuales por hijo por AUH? Sólo entendiendo que la Argentina nos ha sido dada a todos, y con mayor sacrificio por parte de quienes más riqueza y poder tienen, podremos realizar las inversiones necesarias y avanzar hacia el país que todos queremos. ¿Estaremos dispuestos a las renuncias que esta empresa requiere?”, concluyó.+