Saludos del Ministro Provincial por la Solemnidad de San Francisco

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A TODOS LOS HERMANOS DE LA PROVINCIA

SALUDOS POR LA SOLEMNIDAD DE N. P. SAN FRANCISCO 2020

Francisco, llegó a ser “rico en la pobreza, sublime en la humildad,

 vigoroso en la mortificación, prudente en la simplicidad e

insigne por la integridad y pureza de costumbres.”

(S. Buenaventura, LM XV, 1)

Queridos hermanos:

            Nos aproximamos a la solemne fiesta de San Francisco, la cual tendrá una connotación diferente en medio de la pandemia. En esta oportunidad quiero reflexionar con ustedes sobre una virtud que nos ayudaría mucho poder pedirla y cultivarla: la prudencia. Al decir de San Buenaventura, esta virtud estaba en Francisco junto con la simplicidad, de manera que fue prudente y a la vez simple, como lo aconseja Jesús a sus discípulos.

            La prudencia, que informa a todas las virtudes, incluso a la caridad, se refiere a saber y poder elegir lo bueno, a obrar el bien en el momento oportuno y según convenga, para beneficio propio, de los otros y en relación con Dios. Por eso, lo fundamental en la virtud de la prudencia es el discernimiento, a lo que podríamos agregar, en términos actuales, la madurez. Pero los hombres de hoy discurrimos poco, nos faltan criterios para discernir. Incluso el tipo de cultura que hoy se impone nos quita la posibilidad de reaccionar, de poder emitir un juicio, de poder discutir y dialogar, e incluso poder decidir con criterios personales. Si bien la virtud de la prudencia tiene una parte que es infusa, tiene otra que es adquirida. Las Sagradas Escrituras nos ilustran ampliamente, tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento sobre esta virtud. Pero en el libro de los Proverbios es donde se nos proponen tres caminos para conducirnos según la virtud de la prudencia: la oración (Pr 2,1-6; 15, 28; 16, 3); el consejo (Pr 10, 17); y la experiencia (Pr 3, 5; 9,1-6. 13). Pero también se nos advierte de algunas conductas incompatibles con la prudencia: la avidez, la ira, y la soberbia. (Pr 14, 7)

            En este marco de reflexión es que deseo, con simplicidad de intención, poner a la prudente reflexión de cada hermano el mandato recibido del Capítulo provincial 2019 sobre “erigir una casa de oración”. Y pedirles, a la vez, me hagan llegar ideas, iniciativas, propuestas y tanto mejor si van acompañadas por ofrecimientos personales para llevarlo a su concreción. Les adjunto un resumen que hice sobre el documento “Escuchen y vivirán”, referido a este tema.

            Hermanos, que pasen un hermoso día de San Francisco y no dejemos de pedir la luz del Espíritu Santo para tener docilidad a las enseñanzas de Cristo en su Evangelio, y así discernir lo que es mejor para aprovechar nuestro tiempo y alcanzar la santidad.

 

Fr. Emilio L. Andrada OFM

                        Ministro provincial

Prot 01-050-408