Fr. Mario Rubén Fuenzalida +17/8/2020 Semblanza

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Fr. Mario Rubén Fuenzalida

+17/8/2020

Este año ya por quinta vez la hermana muerte visita los claustros de nuestra Provincia; esta vez para llevar a Fr. Mario. Fue así: el 17 de Agosto era lunes, y por lo tanto, como en muchas casas, también en Santiago del Estero no hay actividad; y la misa se celebraba en la Capilla interna de la casa, a las 10 hs.

Fr. Antonio le pide a Fr. Mario que presida la misa; y aunque al principio no quería, finalmente, aceptó. Concelebró Fr. Marcos y Fr. Antonio ofició de acólito. Pero lo que los hermanos no sabían ni tampoco el P. Mario fue que él ya estaba celebrando “su última misa” (una semana después -el día 23- iría a recordar los 56 años de la primera). Efectivamente, después de haber celebrado la misa, Fr. Mario fue al patio, luego fue a pedir ayuda a Fr. Marcos porque sentía un dolor en la espalda; el cual le brindó todos los auxilios necesarios, incluyendo el servicio de los médicos de emergencia, quienes diagnosticaron que por un infarto masivo Fr. Mario ya había partido.

Semblanza

Fr. Mario había nacido en Santa María (Catamarca) el 13 de Mayo de 1940. Era el primogénito entre ocho hermanos (Carmen, Rosa, Elisa, María del Valle, Manuel, José y Ángel) siendo sus padres Genoveva y Antonio Fuenzalida.

Los franciscanos de la ciudad de Catamarca iban a predicar misiones a Santa María y a otras zonas aledañas. Una vez, el P. Leonardo Chayle fue a la Escuela de Casa de Piedra que era la que frecuentaba Mario. Predicó con tanto fervor cómo San Francisco Solano había venido como misionero a evangelizar a los aborígenes que impulsó al niño Mario y dos de sus primos para manifestarle al P. Chayle que ellos también querían ser misioneros. Así, los tres ingresaron al Postulantado de Catamarca. Después Mario solo iría a Paso del Rey (Bs. As.) para cursar el secundario. Cuando estaba en 3er año tuvo que pasar los tumultuosos tiempos de la revolución de 1955. Por prudencia se cerraban los seminarios. Los alumnos iban a casas de familiares y/o amigos. Algunos ya no volverían. Mario tuvo la feliz providencia de ir a morar en casa de una tía (hermana de su madre) residente en Merlo. Serenándose los avatares de la política y volviendo cierta relativa calma, Mario volvió con varonil coraje y continúo sus estudios. Concluidos estos, va a Catamarca para su año de Noviciado donde tiene la toma de hábitos el 31/01/1957.

Emite allí mismo su primera profesión el 1 de Febrero de 1958. En San Antonio de Padua (Bs. As.) hará sus estudios filosóficos – profesión solemne el 17/01/1962 – y Teológicos. En el último año, 1963, integra con otros hermanos el “Grupo Misionero”; y hace con otros un curso de enfermería, a fin de prepararse para la Misión.

Concluidos sus estudios y siendo diácono es nombrado Maestro de Postulantes de Paso del Rey. Al año siguiente, el 23 de Agosto de 1964 recibe la ordenación sacerdotal, de manos del Obispo Diocesano, Mns. Miguel Raspanti.

A partir de entonces comenzaría a recibir los distintos oficios y/o servicios que le encomendara la obediencia; como Maestro de Postulantes, Vicario parroquial, Párroco, Guardián, Secretario de Evangelización, Definidor y Vicario Provincial.

Estos oficios y/o servicios los ha desempeñado en las siguientes casas: Paso del Rey (Bs. As.), Fr. Mamerto Esquiú (Catamarca), Córdoba, Santa Fe, La Rioja y Santiago del Estero. En todos estos lugares su andar misionero fue proverbial; por todos los parajes, capillas y/o lugares más apartados de su sede. Además evangelizando por la radio y la T.V. con programas fijos. En algunos lugares como Córdoba y Catamarca las emisiones radiales eran casi todos los días y por muchos años. En Santiago del Estero, tal vez previendo su inminente partida, había animado y formado dos matrimonios de la O.S.F. para que continuasen con esta obra.

Otro motivo de misión fue que estando Fr. Mario en Córdoba convino con la Municipalidad la concreción de unas 120 canchitas barriales de futbol, para niños. Estas canchitas, al inaugurarse debían tener en un lugar destacado una ermita de la Virgen del Valle, que serían bendecidas. Y así la Palabra de Dios estaba en otros areópagos. Los partidos de fútbol de los chicos no eran solo informales, sino también acompañados por dirigentes deportivos para organizar cotejos entre clubes. Todo patrocinado por la Municipalidad. Estos eventos se transmitían por canal 12; a las 12hs.; generalmente los sábados. Y Fr. Mario, sabiendo que su madre y hermanos lo estaban viendo desde Catamarca, le dijo en una ocasión: “y, mamá, ¿me estoy portando bien, no?”, su madre seguía siendo su mejor referente de Fe y conducta.

Un año al club ganador le dieron como premio una semana de vacaciones a Disneylandia (EE.UU) y Fr. Mario fue invitado para acompañar a esos niños con sus familias.

Otra forma de misión: fue integrando el llamado “grupo Misionero Esquiú”. El mismo estaba formado por catequistas, médicos, Odontólogos y periodistas. Por varios años, salían por 12 o 15 días a distintos lugares del país; con la ayuda del Ejército o la gendarme ría, en camiones, helicóptero o avión. Llegaron a parajes bastante difíciles como el Impenetrable del Chaco; estando en contacto con aborígenes, de los Qóm, Wíchi y otros.

Es verdad que en su edad adulta le costaba comprender algunas formas nuevas de misión, como la itinerancia, por ejemplo. Pero hacía bien en pregutar, le gustaba hablar con los jóvenes, escuchar sus anhelos y propuestas.

Estatuas en Misión

Fr. Mario, por mucho tiempo se dedicó a gestionar la erección de estatuas de la Sma. Virgen, San Francisco de Asís, Fr. Mamerto Esquiú y otras; en diferentes lugares. En el patio del convento de Santiago del Estero, con la anuencia de la Fraternidad local hizo levantar una de San Francisco, como Patrono de la Ecología. En Córdoba, en una sierra camino a Carlos Paz ya había hecho otra similar. Y de esta, cabe un recuerdo especial, porque desde el inicio hubo una aprobación del Gobierno Provincial con fecha 14/9/1987. La obra se concretaría a mediados de la década del 90 y el Intendente de Carlos Paz, Sr. Argañaras quiso que se sembraran en ese predio semillas de árboles característicos de los diferentes países que él había visitado, en homenaje a San Francisco. Finalmente, el Cardenal Raúl Francisco Primatesta bendijo las obras y pidió que se llamara todo el complejo “Monumento Votivo por la Paz.”

Siendo párroco de la parroquia San José de la ex Piedra Blanca gestionó la concreción de la estatua de Fr. Mamerto Esquiú. Lo mismo en Córdoba, junto con una comisión, colaboró con el Arzobispado para la grande estatua de Esquiú, que fuera emplazada en el lado derecho de la Catedral. También en Santiago del Estero había concretado todos los trámites para que la Municipalidad asumiera el compromiso de construir un complejo escultórico Esquiú en un predio frente al consejo Deliberante. Y esto teniendo en cuenta que Fr. Mamerto es el Patrono de los Ediles y Legisladores. Los costos serían asumidos por la misma Municipalidad. Fr. Mario pudo ver la firma de la aprobación de esta obra. Ahora el proyecto quedo en manos de tres mujeres: norma Fuentes (Intendente) Beatriz Cisneros (Arquitecta) y Amalia Martínez Gramajo (Escultora y Coordinadora Artística), con la colaboración de Nelson Corrales y la Fraternidad de Santa Rosa de Viterbo, de la O.F.S. a la que Fr. Marío asistió con tanta dedicación se comprometió a colaborar en lo que esté de su parte.

También mandó hacer, por un aficionado unos 15 cuadros representando la vida de Fr. Mamerto Esquiú para los conventos de Catamarca, Córdoba y Santiago del Estero.

La mayor cantidad de estatuas, grandes o pequeñas, que hizo hacer fue de la Sma. Virgen María, como “Estrella de la Nueva Evangelización”. Esta nueva advocación – contaba Fr. Mario con espiritual ufanía – había sido aprobada por el Cardenal Primatesta. Se trataba de una revelación privada que había tenido una persona del grupo Misionero Esquiú. Fueron colocadas una grande en ciudad América (Córdoba); otras en cada uno de los cuatro puntos cardinales de la Provincia de Córdoba. Y otras, ayudándose de la Gendarmería, en los cuatro puntos cardinales de Argentina. Otras, de menor tamaño fueron enviadas a otros lugares; de Norte América, Europa y Tierra Santa. Es que Fr. Mario pensaba no sin razón que estas imágenes y todas las estatuas que hizo levantar, con elocuente silencio estarían suscitando la fe de todos aquellos que las contemplasen a lo largo de todos los tiempos.

Miscelánea

En diferentes tiempos y lugares, Fr. Mario se encontró en algunas situaciones especiales para evangelizar:

Capellán del Hospital de Niños: de Córdoba. Por más de dos décadas tuvo que desempeñar este servicio. Apostolado que ejerció no sólo con los enfermos y sus familiares, personal médico y paramédicos; sino que también formó y acompaño el grupo de Voluntarios laicos, que dedicaban su servicio al Hospital y aún se mantiene.

La Custodia de Tierra Santa: le encomendó una vez que acompañase a un contingente de peregrinos. Excelente oportunidad para conocer la tierra del Señor y celebrar los Sagrados Misterios en los Santuarios de Tierra Santa. Al mismo tiempo, encontrar un rincón de esa bendita Tierra para entronizar una pequeña estarua de María Estrella de la Nueva Evangelización.

¡A las Malvinas! Era el año 2002, un grupo de padres de los soldados argentinos caídos en la guerra en 1982 y sepultados en el cementerio local habían obtenido del Gobierno el permiso correspondiente para visitar las tumbas de sus seres queridos. El P. Mario fue elegido para acompañar esa comitiva. Celebró la santa misa y los responsos por los soldados argentinos y también por los del otro bando. Los padres de los soldados argentinos, empero, hacía unos 20 años que estaban esperando poder concretar esta visita. Fue una semana muy emotiva, solía comentar Fr. Mario; acompañar a esos padres frente a las tumbas de sus hijos (algunos identificados) otros con el título de “héroes de Malvinas”; mientras seguía impertérrito el fragor del viento frío y el manto de neblina de cada día.

Causa de Esquiú: su dedicación por la causa de Beatificación de Esquiú fue muy tesonera; no solo en el período en que fue Vice-Postulador ( junto con Fr. Adriano Rincón y Fr. Carlos de la Fuente) sino desde mucho tiempo antes y después. Ese fervor por Fr. Mamerto, su coterráneo lo llevó a hacerlo conocer por todos los medios: prensa, libros, folletos, estampas, radio, TV y gestionar la concreción de estatuas (como ya vimos) y siendo Vice-Postulador de la Causa, le tocó llevar a Roma toda la Documentación de Fr. Mamerto a la Congregación de las Causas de los Santos.

Para difundir la devoción: a San Francisco de Asís como Patrono de la Ecología patrocinó y organizó sendos congresos sobre Ecología en la Universidad de Paraná (E. Ríos) y otro en Sgo. del Estero, que reunió a centenares de profesores y alumnos.

Hacia el tránsito

Fr. Mario muere en plena actividad pastoral; pues el lunes 17 a las 10 hs. Celebraba su última misa y al día siguiente, a la misma hora se celebraba su misa exequial; con pocos fieles (debido a la restricción por la cuarentena del COVID-19) . La misa fue presidida por el Obispo diocesano, Mns. Vicente Bokalïc y concelebrada por el Obispo Auxiliar, Mns. Enrique Martínez Essola y Fr. Marcos Porta; ofició de Acólito Fr. Antonio Mancuello. En el coro estuvieron Enrique Valdemarca, su esposa Silvia (Tuchi), sus hijas Guadalupe y Agustina. Los hermanos de la O.F.S. se ofrecieron a colaborar en la proyección técnica (la misa fue transmitida por Facebook) en todo lo que fuere necesario.

Terminada la misa, la comitiva partió hacia el cementerio “Parque el Descanso”, sito en Ruta 7 hacia el Sur (Yanda); y aquí me vino a la mente que entre “cuna y tumba” Fr. Mario siempre estuvo acompañado y guiado por Santa María, su Madre y nuestra. Efectivamente había nacido en el pueblo de Santa María, en Catamarca; y ahora sus restos mortales recibían sepultura en el camposanto, sito en la jurisdicción parroquial de Santa María, de Santiago del  Estero. [En la misma fosa había estado enterrado anteriormente el “santiagueño por adopción”, que fuera Fr. José Valentín Castells] Antes de la inhumación, Fr. Marcos rezó un responso y luego pidió a los presentes que expresaran brevemente algunas palabras. Así lo hicieron varios y uno de ellos, muy emocionado, dijo más o menos así: “Bueno, ahora nos toca a nosotros recibir el legado que Fr. Mario nos dejó y continuar su obra”. (recordaban sus programas radiales de evangelización, su acompañamiento a la O.F.S.; a las capillas y barrios marginales, su preocupación por los aborígenes del interior de la provincia, su empeño en la Causa de Esquiú y etc.).-

Pidamos al Señor para que nuestro Hno Mario viva la alegría eterna del Reino; y al mismo tiempo, pidamos que Dios suscite nuevas vocaciones para nuestra Provincia de la Asunción.

                                                                           Fr. E.J.Z.