Beatificación de 8 Frailes Menores.

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Escutari, 5 de noviembre 2016 – Entre los 38 Beatos mártires de la persecución religiosa comunista en Albanía (1945-1974), la Orden de los Frailes Menores cuenta con ocho religiosos: un obispo y siete sacerdotes. A partir de 1944 y, por casi 50 años, la Iglesia Católica albanese sufrió una dolorosa persecución de parte de una de las más feroces dictaduras comunistas de la era contemporánea. En este contexto fueron condenados a muerte, o murieron bajo las torturas o por los sufrimientos de la cárcel nuestro mártires. Ellos aceptaron por amor a Cristo la injusta condena: aceptaron los sufrimientos con espíritu de paciencia y de fe heroica. En el momento de la muerte tuvieron palabras de perdón hacia sus perseguidores y de confianza en Dios, por ellos mismos y por la martirizada patria.

Beato Gjon Shllaku, sacerdote OFM (1907-1946).

El acontecimiento de su martirio se coloca en los primeros tiempos de la persecución, habiendo sido estado condenado a la fusilación con otros seis compañeros en el mes de marzo de 1946. Hizo su profesión solemne en 1928 y fue ordenado sacerdote en 1931. Fue considerado uno de los grandes intelectuales albaneses de su época.

Cuando en el mes de diciembre de 1945 fueron arrestados el seminarista Mark Çuni y los laicos Gjelosh Lulashi, Qerim Sadiku y Frano Mirakaj, con la acusación de querer dar vida a un movimiento de resistencia, se creó el pretesto para involucrar con los franciscanos también a los jesuitas P. Giovanni Fausti SJ, y P. Daniel Dajani SJ. Atacar estos religiosos entusiastas, que se distinguían en el mundo cultural y que se dedicaban a la formación de la conciencia, era el primer paso para reducir el catolicismo de Albanía a una religión del silencio y de las catacumbas.
Padre Gjon Shllaku y sus compañeros fueron procesados en el cine “Rozafa” de Escutari y condenados a la fusilación el 4 de marzo 1946, en la cercanía del cementerio de la ciudad. La noche precedente se escucharon los condenados rezar y cantar en voz alta, hasta que se dirigieron al martirio entonando las letanías de la Santísima Virgen. Los cuerpos de los condenados nunca fueron encontrados.

Beato Bernardin Palaj, sacerdote OFM (1894-1946).

Emitió la profesión solemne en 1917. Fue ordenado sacerdote en 1918. Fue maestro y párroco. Un escritor fecundo y hombre de cultura, fue arrestado en el convento de Rrubik mientras era párroco y guardián el 22 de octubre 1946. Para crear en contra de él un motivo de acusación la policía montó la farsa de haber encontrado armas en el convento, escondidas con el desconocimiento de los frailes por los mismos encargados del partido. Fue conducido a Escutari y encarcelado en el mismo convento de los frailes de Gjuhadol y que había sido tomado y transformado en cárcel. Allí había vivido los años más bellos de su formación religiosa, del ministerio sacerdotal y de su ser de maestro. Sometido a inhumanas torturas resistió sólo cuarenta días. Murió amarrado a un árbol de su convento di Gjuhadol a motivo de haber contraído el tetano por el fierro oxidado que le sujetaba las muñecas. Era el 2 de diciembre 1946.

Beato Serafín Koda, sacerdote OFM (1893-1947).

Ordenado sacerdote en 1915, fue enseñante, párroco, definidor y ecónomo provincial. Injustamente fue acusado de conspiración por haber organizado en el convento de la Ss. Anunciación de Lezhë el 12 de octubre de 1946 un encuentro con los frailes de la Provincia y con algunos sacerdotes. Se trataba de una reunión fraterna, en ocasión de su onomástico, pero se quiso interpretar como una acción orientada a fundar el partido democristiano. Con el mismo pretesto fueron arrestados enseguida también otros que habían participado: Mons. Frano Gjini, obispo, y Padre Mati Prendushi, OFM. Padre Serafín fue encarcelado en el establo del convento, y murió a causa de las torturas, sin proceso y sin condena, el 11 de mayo de 1947. Fue sepultado en el jardín del convento de Lezhë, donde sus huesos fueron recobrados el 16 de septiembre de 1994.

Beato Ciprian Nika sacerdote profeso OFM (1900-1948).

Emitió la profesión solemne en 1921. Recibió la ordenación sacerdotal en Roma el 25 de julio de 1924. Enseñante, maestro de los acólitos, maestro de los novicios, Ministro provincial, director del Colegio Franciscano, y desde 1944 guardián del convento de Gjuhadol. Fue arrestado en Escutari el 8 de noviembre de 1946, con la falsa acusación de tener escondido en la iglesia las armas, pero que fueron los mismos comunistas quienes las habían llevado.
Fue fusilado el 11 de marzo de 1948, junto a otras 16 personas en el cementerio de Rémaj y allí fue abandonado. Mientras caminaba a su ejecución recitaba el rosario en voz alta y concluyendo con el Te Deum laudamus. Sus últimas palabras fueron: “Viva Cristo Rey y perdonamos a nuestro enemigos”.

Beato Mati Prendushi, sacerdote OFM (1881-1948).

Está asociado al martirio de su hermano P. Ciprian Nika, en el acontecimiento de la acusación de las armas encontradas en la iglesia de los frailes de Escutari y en el fusilamiento del 11 de marzo de 1948. Párroco, guardián, definidor, vicario, al momento del arresto era ministro provincial. Apenas declarada la sentencia de condena a muerte fue a abrazar al que lo había acusado diciéndole: “¡Estoy orando con todo el corazón por todas las calumnias que has dicho en contra mía y de los demás. Haré oración al Señor que tenga misericordia de ti y te perdone, como yo te estoy perdonando!” Su cuerpo no fue encontrado.

Beato Vinçenc Prennushi OFM, Arzobispo de Durazzo (1885-1949).

Es quien encabeza el grupo de los mártires por motivo de la dignidad eclesiástica como Primado de Albanía (1946). Por dos veces Ministro Provincial, del 1929 al 1935, fue electo obispo de Sappa y consagrado en la catedral de Escutari el 19 de marzo de 1936. Trasferido en 1940 a la sede arzobispal de Durazzo, desde 1943 fue también Administrador Apostólico de la Albanía Meridional. Monseñor Prennushi representaba a la máxima autoridad de la Iglesia católica en Albanía. Su captura y su condena eran esenciales en la estrategia de ataque al catolicismo de parte del régimen comunista. El dictador había pedido a los Obispos de crear una iglesia nacional, separándola de la Santa Sede, obteniendo como respuesta un claro rechazo.

Arrestado y prisionero en Durazzo el 19 de mayo de 1947, fue condenado a veinte años de encarcelamiento. La serenidad con la que afrontó la pena se manifestó en el continuo ejercicio de la caridad aún en la restricción de su cautiverio. Murió el 19 de marzo de 1949 en la cárcel de Durazzo por infarto, causado de los maltratamientos, de las torturas y de las fatigas a las cuales era sometido. Está sepultado en la catedral de Durazzo.

Beato Gaspër Suma, sacerdote profeso OFM (1897-1950)

Emitió su profesión solemne en 1919. Fue ordenado sacerdote en Genova en 1921. Fue arrestado el 24 de mayo de 1948 en Gomsique en donde era párroco. Fue conducido a Escutari y detenido en el convento de Gjudadol, del que había sido superior, y que al momento había sido transformado en cárcel. Aquí fue largamente interrogado y torturado. El duro régimen carcelario y la falta de asistencia médica agrabaron su precaria salud, ya de por sí mizmada del cáncer, por lo que murió con grandes sufrimientos el 16 de abril de 1950. Su tumba se venera en la iglesia de san Francisco de Escturi.

Beato Karl Serreqi, sacerdote OFM (1911-1954).

Emitió la profesión solemne en 1932. Recibió la ordenación sacerdotal en Torricchio de Pescia (Italia) el 29 de junio de 1936. Fue arrestado en pleno ejercio de su ministerio pastoral por no haber querido revelar el contenido de la confesión recibida de un hombre en situación terminal, herido de la policía comunista en medio de una balacera. Por este motivo, el P. Karl vivió terribles torturas y fue condenado a cadena perpetua y trabajos forzados. Acogió el veredicto de la condena en completa serenidad, diciendo: “En mi corazón he probado la grande alegría de poder morir por Cristo”. Murió en la cárcel de Burrel, a casuda de los maltratamientos, el 4 de abril de 1954. Su tumba nunca fue encontrada.

Beata Marije Tuci (1928-1950).

Es la única mujer del grupo, unida espiritualmente a la familia franciscana. Ejerció por breve tiempo la profesión de enseñante. El 11 de agosto de 1949, fue arrestada siendo aspirante a la vida religiosa entre las Hermanas Francescanas Estigmatinas: fue condenada a 3 años de libertad condicional. Murió en el hospital de la cárcel en Escutari el 24 de octubre de 1950 por los maltratos sufridos, también por haberse negado a las propuestas de quien la tenía cautiva. Entre las torturas se encuentra la de ser encerrada en un costal con un gato enojado, que la dañó procurándole la septicemia. El martirio de la beata va adscrito también a su voluntad de defender la pureza y, bajo el perfil del perseguidor, al desprecio de la vida de una mujer que tenían bien claro de consagrar su virginidad al Señor.

Fuente: www.ofm.org