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Directrices para evaluar nuestra vida de pobreza y minoridad

Directrices para evaluar nuestra vida de pobreza y minoridad
 

PRÓLOGO

En las Consideraciones sobre las llagas se lee un episodio muy significativo en el que Francisco aprende una profundad lección de un simple campesino:

“–Dime: ¿eres tú el hermano Francisco de Asís? San Francisco le respondió afirmativamente. – Pues cuida mucho, añadió el labriego, de ser tan bueno como la gente cree que eres, ya que son muchos los que han puesto su esperanza en ti. Te recomiendo, por tanto, que en ti no haya nada que contradiga lo que la gente espera”1.

PDF:

Como seguidores de san Francisco, este simple y directo llamado a la autenticidad es un constante desafío para nosotros Hermanos Menores. Cuando el cardenal Bergoglio eligió el nombre de Papa Francisco, el llamado a la autenticidad de vida fue puesto una vez más en el centro de todos nuestros esfuerzos y acciones. En efecto, el Papa Francisco, a través de un sencillo estilo de vida, de predicar y de enseñar, le ha dado una nueva atención y una orientación específica al término “franciscano”. Este término se ha convertido en gran medida en sinónimo de un modo de vida materialmente pobre, sin presunción, ecológicamente sensible, centrado en la hermandad con todos los seres vivientes, y especialmente preocupado por la paz y la justicia para con los pobres de nuestro mundo. De modo que muchas personas esperan de nosotros que seamos pobres y menores. El renovado desafío para nosotros es identificarnos lo más posible con nuestros hermanos y hermanas que están viviendo en los márgenes de la vida social, cultural, económica y política, los que no tienen poder en el mundo actual. Ellos son quienes están en mayor peligro por el cambio climático global, porque son ellos los que sufrirán las mayores consecuencias de cualquier falla de la comunidad de naciones, si no actúan de manera inmediata y decidida a fin de reducir nuestro impacto humano sobre el medio ambiente.

Este breve documento es un instrumento para responder a la pregunta: “¿Dónde estamos” en relación con nuestro compromiso por una forma de vida realizada en simplicidad y solidaridad tanto personal como comunitario? Nos anima a examinar seriamente aspectos acerca de la sencillez de vida, cercanía con nuestros hermanos y hermanas que viven marginados, y las relaciones entre nuestra vida individual y lo que está apareciendo en el mundo de hoy, a fin de que asumamos nuestra vocación en manera renovada.

La relación de este Subsidio con otros textos franciscanos y con nuestro más reciente Capítulo general aparece claramente en la Introducción, la cual indica una particular peculiaridad. De hecho, es un instrumento práctico, con un enfoque más bien inductivo que deductivo. Nuestros valores y la manera práctica de darles vida son el corazón del proceso evaluativo que estamos proponiendo a todos los hermanos del mundo, con el objetivo de animar a un mayor compromiso del modo de vivir que exprese honestamente lo que nosotros profesamos ser. Esta forma de vida está arraigada en la experiencia de nuestro Señor Jesús: “El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres”2.

El Subsidio nos invita a enfocar cuatro áreas: ser menores; vivir la pobreza evangélica; ser pobres entre los más pobres; y trabajar con espíritu de fidelidad y devoción. Todos estos puntos brotan de nuestra tradición evangélica franciscana y tienen que ver con nuestra relación con Dios, con los demás y con nuestro mundo. Nosotros también queremos asumir las intuiciones del Papa Francisco cuando enfatiza:

“la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida”3.

Yo los animo a ustedes mis queridos hermanos a leer, reflexionar y poner en práctica las desafiantes palabras de este breve Subsidio, en su vida personal y junto con los hermanos de su fraternidad local. Que el Espíritu Santo actúe en sus corazones de modo que puedan emprender una continua conversión de vida.

01 de noviembre de 2016
Fiesta de todos los Santos

Fr. Michael A. Perry, OFM
Ministro general y siervo

Prot. 106651

 

INTRODUCCIÓN

El Capítulo general 2015 se celebró con el tema “Hermanos y menores en nuestro tiempo”. Durante este encuentro fraterno – hecho de oración, evaluación, diálogo y discernimiento – hemos profundizado el sentido de nuestra vocación a la fraternidad y a la minoridad.

El estudio del padre R. Mion SDB (Informe sobre la Investigación acerca del estado de la Orden), realizado antes del Capítulo general – y sintetizado en los Lineamenta y en el Instrumentum laboris del Capítulo – nos ha mostrado que a pesar de todo la Orden tiene muchas instituciones sociales al servicio de los pobres, de los ancianos y de los enfermos, y que una cuarta parte de los hermanos desea todavía trabajar con los tóxico-dependientes, con las personas enfermas de SIDA o dependientes del alcohol, con los inmigrantes y con los pobres sin techo. La mayoría de los hermanos entrevistados ha expresado un gran deseo de vivir una vida más sencilla. En efecto, el estudio ha revelado que el 64% de los hermanos reconoce que el estilo de vida de nuestras fraternidades está demasiado secularizado y que en la formación inicial se lleva una vida demasiado cómoda. Al lado de esto hemos notado también que el número de los hermanos que viven en una inserción más directa con los pobres y con los marginados actualmente es minoritario.

El 26 de mayo el Papa Francisco nos recibió en audiencia y nos dirigió un llamado a vivir con fidelidad nuestra vocación de hermanos y de menores, recordándonos que “la minoridad llama a ser y sentirse pequeño ante Dios, confiándose totalmente a su infinita misericordia”. Nos dijo también que minoridad significa “ir más allá de las estructuras
– que, sin embargo, son útiles si se emplean sabiamente –, ir más allá de los hábitos y de las seguridades, para testimoniar cercanía concreta a los pobres, a los necesitados, a los marginados, con una auténtica actitud de compartición y de servicio”. Al final de este encuentro el Papa nos recordó..

“… Ustedes han heredado una autoridad en el pueblo de Dios con la minoridad, con la fraternidad, con la mansedumbre, con la humildad, con la pobreza. ¡Por favor, consérvenla! ¡No la perdáis! El pueblo los quiere, los ama.
Que les sirva de aliento en su camino la estimación de esta buena gente, así como el afecto y el aprecio de los Pastores…”4.

El Documento final del Capítulo general en los nn. 22-23 cita las últimas palabras de la historia de Bartimeo: “al momento recobró la vista y lo seguía por el camino” y declara que también nosotros estamos llamados a “seguir las huellas de Jesús en el auto-anonadamiento, en el amor humilde, yendo cada vez más hacia las periferias, hacia la Galilea de los gentiles, y haciéndonos cada vez más cercanos a los pobres y a aquellos de quienes nadie se preocupa”, y continúa haciendo una afirmación muy interesante: “¡El Señor resucitado está ya presente y
vivo en esas periferias!”.

En este contexto llegamos a formular LA DECISIÓN N. 8:

El Definitorio general elabore un subsidio para ayudar a los Ministros provinciales, a los Custodios y a todos los hermanos a animar y evaluar regularmente qué tan honesta, concreta y auténticamente vivimos como pobres y menores en medio de los pobres, para asegurar que todas las entidades y fraternidades locales lleguen a ser comunidades de presencia y solidaridad “con” y “en el” servicio a los pobres.

Recientemente el Definitorio general ha publicado algunos documentos que profundizan ya el tema de la minoridad:

• Ratio formationis franciscana, Orden de los Hermanos Menores, Roma 2008.
• Peregrinos y extranjeros en este mundo. Subsidio para la formación permanente sobre el Capítulo IV de las Constituciones generales OFM, Roma 2008.
• Administración franciscana de la Economía, Subsidio del Definitorio general para la formación y el uso transparente, solidario y ético de nuestros recursos económicos, Roma 2014.

Por este motivo el presente Subsidio pretende proponer unas Directrices esenciales a fin de facilitar la evaluación de nuestra vida de pobreza y minoridad en todos los niveles.

DOS RETOS EN EL EMPLEO DE ESTE INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN:

1. ¿Quién soy yo para juzgar? Es fácil llegarse a instrumentos como este y leerlos como “jueces”. No es eso lo que se debe hacer. La evaluación pretende provocar la reflexión. Animar la discusión y guiar la estrategia para el cambio; todo con un auténtico respeto para con la realidad de cada individuo y el ritmo personal de cambio.
2. Y vio Dios que era bueno. El objetivo de la evaluación no es simplemente el de hacer luz sobre lo que es negativo o insuficiente. El objetivo es reconocer que muchos de nosotros somos personas buenas, que hacemos cosas buenas… siempre hay espacio para tomar lo bueno… y hacerlo mejor. ¡Este es el objetivo!

LOS CONTENIDOS DEL SUBSIDIO:

Este subsidio contiene:
• una serie de textos que pueden leerse y meditarse personalmente.
Están subdivididos en cuatro “áreas temáticas”.
• una serie de “ítems” para una autoevaluación que puede hacerse a nivel individual o comunitario (Capítulo local, Comisión, Definitorio, Provincia/Custodia). Están agrupados según dos “dimensiones”.

CUATRO PASOS EN LA EVALUACIÓN:
1. Evaluar la fuerza de los valores que muestran una comprensión del ser menores.
2. Evaluar las prácticas de la propia vida personal (de la vida de un grupo) que son expresión del ser menores.
3. Confrontando los valores con las prácticas, desarrollar una estrategia de acción para un mayor compromiso por una vida de menores.
4. Cada año revisar la estrategia.

 

LAS CUATRO “ÁREAS TEMÁTICAS” PROPUESTAS EN ESTA EVALUACIÓN

El área SER MENORES se refiere a la propia orientación general (el propio sentir, la propia posición o tendencia de pensamiento, la propia mirada…) en relación con las personas, las situaciones, los bienes…

El área POBREZA EVANGÉLICA se refiere principalmente a la propia relación con Dios e invita a evaluar cómo se crea, se refuerza y se mantiene esta relación…

El área POBRES ENTRE LOS POBRES se refiere al propio modo de expresar en lo externo, en las opciones de la propia posición en el mundo lo que cada cual es según se percibe a sí mismo.

El área TRABAJEN CON FIDELIDAD Y DEVOCIÓN tiene que ver con lo que hacemos activamente para sostenernos a nosotros mismos.

 

I. SER MENORES

Nivel personal

1. A la luz de estos textos ¿qué significa para mí ser menor?

2. ¿Admito que en mi vida hay actitudes que contradicen esto?

3. ¿Cuáles son las actitudes que me hacen ser menor?

Nivel fraterno

La minoridad, en primer lugar, en sintonía con la vida del Hijo de Dios hecho hombre, debe llevarnos a un estilo de vida simple y modesto, y a tener una actitud personal humilde, pacífica, misericordiosa y de servicio.

1. ¿Piensas que es este el estilo y la actitud que tú y tu fraternidad tienen en su vida y en su relación y servicio hacia los demás? Da tres razones que confirmen tu respuesta en el sentido positivo o negativo.

2. ¿A qué nos llama esta constatación?

1C 38

Mientras se escribían en la Regla las palabras: “Sean menores”, en cuanto [Francisco] las escuchó exclamó: “Quiero que esta Fraternidad se llame Orden de los Hermanos Menores”. Y, en verdad, eran “menores” porque estaban “sometidos a todos”, y buscaban siempre el último puesto y los oficios que llevaran alguna apariencia de deshonra, a fin de merecer, fundamentados así en la verdadera humildad, que en ellos se levantara en orden perfecto, el edificio espiritual de todas las virtudes.

2C 148

Francisco se inclina ante el Obispo [el cardinal de Ostia] y dice: “Señor, mis hermanos se llaman menores precisamente para que no aspiren a hacerse mayores. El nombre mismo les enseña a permanecer en el llano y a seguir las huellas de la humildad de Cristo para tener al fin lugar más elevado que otros en el premio ser de los santos. Si queréis – añadió – que den fruto en la Iglesia de Dios, tenedlos y conservadlos en
el estado de su vocación y traed al llano aun a los que no lo quieren. Por esto, padre, te ruego: no permitas de ningún modo ascender a prelacías, para que no sean más soberbios cuanto más pobres son y se insolenten contra los demás”.

CCGG art. 64

Los hermanos, como seguidores de Jesucristo, «que se abajó, obedeciendo hasta la muerte», y fieles a la propia vocación de menores, vayan con gozo y alegría» por el mundo como siervos y sometidos a todos, pacíficos y humildes de corazón.

Rnb 6,3

Y a ninguno se le llame prior, sino que a todos sin excepción se les llame hermanos menores. Y lávense los pies los unos a los otros.

Rnb 9, 1-4

Empéñense todos los hermanos en seguir la humildad y pobreza de nuestro Señor Jesucristo […] Y deben gozarse cuando conviven con gente baja y despreciada, con los pobres y débiles, con los enfermos y leprosos, y con los mendigos que están a la vera del camino. Y, cuando sea necesario, vayan por limosna. Y no se avergüencen más bien recuerden que nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios vivo omnipotente, puso su rostro como piedra durísima y no se avergonzó.

CCGG art. 66

§1 Para seguir más de cerca y reflejar con mayor claridad el anonadamiento del Salvador, adopten los hermanos la vida y condición de los pequeños de la sociedad, morando siempre entre ellos como menores; y en esa condición social contribuyan al advenimiento del Reino de Dios.

Rb 3,10-13

Aconsejo, también, amonesto y exhorto a mis hermanos en el Señor Jesucristo, a que, cuando van por el mundo, no litiguen ni se enfrenten a nadie con palabras, ni juzguen a otros, sino sean apacibles, pacíficos y moderados, mansos y humildes, hablando a todos honestamente según conviene. Y no deben montar a caballo, a no ser que se vean obligados por una manifiesta necesidad o enfermedad.
CCGG art. 66

§2 Los hermanos, en cuanto fraternidad y en cuanto personas individuales, condúzcanse de tal manera en su modo de vivir que nadie se sienta distanciado de ellos, sobre todo los que de ordinario se encuentran más desprovistos de cuidados sociales y espirituales.

CCGG art. 67

Mediante la negación constante de sí mismos y la asidua conversión a Dios, den los hermanos, con el ejemplo de su vida, patente testimonio profético contra los «falsos valores» de nuestro tiempo.

CCGG art. 91

De ningún modo busquen ni acepten los hermanos privilegios para sí mismos o para sus fraternidades5, a no ser el de la minoridad. Los hermanos, al decir de san Francisco, darán fruto en la Iglesia de Dios si permanecieren como menores en el estado de la propia vocación6.

Adm 12

En esto puede conocerse el siervo de Dios si tiene el espíritu del Señor: si, cuando el Señor obra por medio de él algo bueno, no por ello se enaltece su carne, pues siempre es opuesta a todo lo bueno, sino, más bien, se ve a sí mismo más vil y se estima menor que todos los demás hombres.

2CtaF 42-43

Pero aquel a quien se debe obediencia y que es tenido por mayor, sea como el menor y siervo de los otros hermanos. Y practique y tenga con cada uno de los hermanos la misericordia que quisiera que se tuviera con él si estuviese en una situación semejante.

CCGG art. 65

Conscientes de que «cuanto el hombre es delante de Dios tanto es y no más», reconozcan los hermanos a Dios como sumo y único bien, esfuércense por agradarle siempre y en todo y acepten de buen grado ser tenidos por viles, simples y despreciados.

II. NO SE APROPIEN NADA / POBREZA EVANGÉLICA

Nivel personal

1. ¿Cómo trato de experimentar la pobreza evangélica en mi vida di- aria?

2. ¿Soy consciente de que a veces me apropio de cosas, lugares, ideas, servicios, personas?

3. ¿Cuando debo discernir sobre el uso y adquisición de las cosas materiales, sé distinguir entre la necesidad y el deseo?

Nivel fraterno

1. Dado el consumismo imperante en nuestra sociedad, ¿con nuestra minoridad somos signos de un modelo alternativo de vida, válido y profético para los hombres y mujeres de nuestro tiempo?

Da tres razones que confirmen tu respuesta en el sentido positivo o negativo.

2. ¿A qué nos llama esta constatación?

3. ¿Piensas que la gestión de tales bienes se da en el marco de la trans- parencia y la rectitud en tu persona, en tu fraternidad y en tu pro- vincia?

4. ¿A qué nos llama esta constatación?

Rb 1,1

La Regla y vida de los Hermanos Menores es esta: observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad.

Rb 6

Los hermanos no se apropien de nada para sí, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna. Y, cual peregrinos y extranjeros en este mundo, sirviendo al Señor en pobreza y humildad, vayan por limosna confiadamente. Y no tienen por qué avergonzarse, pues el Señor se hizo pobre por nosotros en este mundo. Esta es la excelencia de la altísima pobreza, la que a ustedes, carísimos hermanos míos, los ha constituido herederos y reyes del reino de los cielos, los hizo pobres de cosas y sublimado en virtudes. Sea esta la parte de su porción, la que conduce a la tierra de los vivientes. Adhiriéndoos totalmente a ella, hermanos carísimos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo jamás queráis tener ninguna otra cosa bajo el cielo.

Y dondequiera que estén y se encuentren unos con otros los hermanos, muéstrense mutuamente familiares entre sí. Y manifieste confiadamente el uno al otro su necesidad, porque si la madre nutre y ama a su hijo carnal, ¿cuánto más amorosamente debe cada uno amar y nutrir a su hermano spiritual?

Y si alguno de ellos cayere enfermo, los demás hermanos le deben servir como quisieran ellos mismos ser servidos.

Test 16

Y los que venían a tomar esta vida, daban a los pobres todo lo que podían tener, y se contentaban con una sola túnica, reforzada por dentro y por fuera, con el cordón y los calzones. Y no queríamos tener más.

CCGG art. 8

§1 Por el voto de pobreza, los hermanos menores, siguiendo a Jesucristo, «que se hizo pobre por nosotros en este mundo»7, renuncian al derecho de usar y disponer de los bienes materiales sin licencia de los Ministros y de los Guardianes; mas después de la profesión solemne, también al derecho de propiedad; y, como siervos humildes, se confían a la providencia del Padre celestial8.

§2 Los hermanos, recordando que la altísima pobreza trae su origen de Cristo y de su pobrecilla Madre, y teniendo presentes las palabras del Evangelio: «Anda, vende todo lo que tienes y repártelo a los pobres»,9 esfuércense por compartir su suerte con los pobres.

§3 A la vida pobre de los hermanos menores no le basta con someterse totalmente a los Ministros y a los Guardianes en el uso de las cosas, sino que es preciso que sean pobres de hecho y de espíritu, que lleven una vida laboriosa y sobria10 y, a ejemplo de Cristo, se gocen «cuando conviven con personas viles y despreciadas, con pobres y débiles y enfermos y leprosos y los mendigos junto al camino»,11 y todo esto muéstrenlo claramente en su conducta tanto particular como común, incluso con formas nuevas.

CCGG art. 72

§1 Como peregrinos y extranjeros en este mundo, los hermanos, una vez que renunciaron a la propiedad personal, no se apropien ni casa ni lugar ni cosa alguna, conforme a la Regla;12 por lo tanto, en pobreza y humildad, pónganse ellos mismos y pongan todo cuanto usan para la vida y el trabajo al servicio de la Iglesia y del mundo.

§2 Los edificios que para los hermanos se construyen y todas las cosas que éstos adquieren o usan estén en consonancia con la pobreza, según las condiciones de lugares y tiempos.13

§3 Los bienes confiados al uso de los hermanos han de compartirse con los pobres, de acuerdo con lo que legítimamente dispongan los Estatutos particulares.

III. POBRES ENTRE LOS POBRES

Nivel personal

1. ¿Cuando hablo y oro por los pobres, tienen ellos un rostro concre- to?

2. ¿Estoy disponible para vivir entre y como los pobres?

Nivel fraterno

Como menores, nuestra vida y nuestra actividad debe expresar nuestra cercanía a los más pobres de nuestra sociedad.

1. ¿Piensas que tu estilo de vida y tus opciones y las de tu fraternidad reflejan cercanía y compasión para con los pobres, lo mismo que un compromiso serio por la justicia y la paz? Da tres razones que confirmen tu respuesta en el sentido positivo o negativo.

2. ¿A qué nos llama esta constatación?

Rnb 9,3

Y deben gozarse cuando conviven con gente baja y despreciada, con los pobres y débiles, con los enfermos y leprosos, y con los mendigos que están a la vera del camino.

Test 1-3

El Señor me dio a mí, el hermano Francisco, el comenzar de este modo a hacer penitencia: pues, cuando estaba en pecados, me parecía extremadamente amargo ver a los leprosos; pero el Señor mismo me llevó entre ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y, al separarme de ellos, lo que me parecía amargo se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo; y, después de un poco de tiempo, salí del mundo.

LM 8,5

Admirable era la ternura de compasión con que socorría a los que estaban afligidos de cualquier dolencia corporal; y si en alguno veía una carencia o necesidad, llevado de la dulzura de su piadoso corazón, lo refería a Cristo mismo. Y en verdad poseía una natural clemencia, que se duplicaba con la piedad de Cristo, que se le había copiosamente infundido. De ahí que su alma se derretía de compasión a vista de los pobres y enfermos, y a quienes no podía echarles una mano, les ofrecía su cordial afecto.

Sucedió una vez que uno de los hermanos respondió con cierta dureza a un pobre que importunamente pedía limosna. Al enterarse de ello el piadoso amigo de los pobres, mandó al hermano que, despojado de su hábito, se postrara a los pies de aquel pobre, confesase su culpa y le pidiese el perdón y el sufragio de sus oraciones. Habiendo cumplido humildemente el hermano dicha orden, añadió con dulzura el Padre:

«Cuando veas a un pobre, querido hermano, piensa que en él se te propone, como en un espejo, la persona del Señor y de su Madre, pobre. Del mismo modo, al ver a los enfermos, considera las dolencias que él cargó sobre sí».

Y como este pobre muy cristiano veía en cada menesteroso la imagen misma de Cristo, resultaba que, si alguna vez le daban cosas necesarias para la vida, no sólo las entregaba generosamente a los pobres que le salían al paso, sino que incluso juzgaba que debían serles devueltas, como si fueran de su propiedad.

Al volver en cierta ocasión de la ciudad de Siena, llevando -por razón de enfermedad- vestido sobre el hábito un corto manto, se encontró con un pordiosero. Viendo con ojos compasivos su miseria, dijo al compañero: «Es menester que le devolvamos a este pobrecillo el manto, porque es suyo, pues lo hemos recibido prestado hasta tanto no encontráramos otra persona más pobre». Pero el compañero, viendo la necesidad en que se encontraba el piadoso Padre, se oponía tenazmente a que socorriera al pobre, descuidándose de sí mismo. El Santo, empero, le contestó: «Creo que el gran Limosnero me imputaría como verdadero robo si no entregara el manto que llevo a una persona más necesitada que yo».

Por esta causa, cuando le daban algo para alivio de las necesidades de su cuerpo, solía pedir licencia a los donantes para poder distribuirlo lícitamente, si es que se le presentaba otro más necesitado que él. Y cuando se trataba de hacer una obra de misericordia, no perdonaba nada: ni mantos, ni túnicas, ni libros, ni siquiera ornamentos del altar, hasta llegar a entregar todas estas cosas, en la medida de sus posibilidades, a los pobres.

Muchas veces, al encontrarse en el camino con pobres abrumados con pesadas cargas, arrimaba sus débiles hombros para aligerarles el peso.

CCGG art. 82

§1 Todos los hermanos usen el dinero de modo conveniente a los pobres y con responsabilidad solidaria para con la fraternidad, «como conviene a siervos de Dios y seguidores de la santísima pobreza»14.

§2 En el uso del dinero, los hermanos dependan absolutamente de los Ministros y de los Guardianes, no solo en cuanto a los permisos que han de solicitar sino también en cuanto a la fiel rendición de cuentas del dinero recibido y gastado.

§3 Eviten cuidadosamente los hermanos, y en especial los Ministros y Guardianes, toda suerte de acumulación, no perdiendo de vista las necesidades de los pobres.

IV. TRABAJEN CON FIDELIDAD Y DEVOCIÓN

Nivel personal

1. ¿Pienso que el trabajo es importante en nuestra vida?

2. ¿Cuáles han sido mis experiencias significativas de trabajo?

3. ¿Estoy disponible para realizar los trabajos domésticos en mi frater- nidad?

Nivel fraterno

El trabajo es un signo de nuestra identidad minorítica. Éste debería ser hecho por todos los hermanos con base en su situación, privilegiando los trabajos sencillos. El trabajo es la primera fuente de sustento de la fraternidad.

1. ¿Crees que tu trabajo y el de tu fraternidad están ligados a la identidad de nuestro carisma? Da tres razones que confirman tu respuesta en sentido positivo o negativo.

2. ¿A qué nos lleva esta constatación?

Rnb 7, 1-3

Los hermanos, en cualquier lugar donde estén sirviendo o trabajando en casa de otros, no sean administradores ni escribanos, ni estén al frente de las casas donde sirven; ni acepten oficio alguno que engendre escándalo o cause daño al alma; sino sean menores y súbditos de todos los que se hallan en la misma casa.

Rb 5

Aquellos hermanos a los que el Señor ha dado la gracia de trabajar, trabajen fiel y devotamente, de modo que, desechando «la ociosidad, enemiga del alma», no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, al que las demás cosas temporales deben servir. Y como recompense por el trabajo acepten, para sí y sus hermanos, lo necesario para el cuerpo, como corresponde a quienes son siervos de Dios y seguidores de la santísima pobreza.

Test 20-22

Y yo trabajaba con mis manos y quiero trabajar; y quiero firmemente que todos los demás hermanos trabajen en algún trabajo humilde y honesto. Los que no saben, que aprendan, no por la codicia de recibir la paga del trabajo, sino por el ejemplo y para desechar la ociosidad.

1C 39

Durante el día iban a las casas de los leprosos o a otros lugares decorosos y quienes sabían hacerlo trabajaban manualmente, sirviendo a todos humilde y devotamente. Rehusaban cualquier oficio del que pudiera originarse escándalo; más bien ocupados siempre en obras santas y justas, honestas y útiles, estimulaban a la paciencia y a la humildad a cuantos trataban con ellos.

2C 161

Solía decir que los perezosos que no se familiarizan con ninguno de los trabajos, serán vomitados de la boca del Señor. Ningún ocioso podía presentársele delante que no recibiese un reproche mordaz. Pues él, modelo de toda perfección, se ocupaba y trabajaba con sus manos, sin permitirse desperdiciar en nada ele don precioso del tiempo.

Dijo también una vez: “Quiero que todos mis hermanos trabajen y se ocupen en algo, y que los que no saben ningún oficio, lo aprendan. Y, señalando el motivo, añadió: “Para ser menos gravosos a los hombres y para que el corazón y la lengua no divaguen, con el ocio, por cosas ilícitas”.

Y la ganancia o merced del trabajo no la quería a disposición del que trabaja, sino del guardián o de la familia religiosa.

CCGG art. 76

§1 Como pobres de verdad y guiados por el espíritu y el ejemplo de san Francisco, consideren los hermanos el trabajo y el servicio como un don de Dios; por lo cual, muéstrense como menores a quienes nadie tiene que temer, pues buscan servir y no dominar.

§2 Sabedores de que el trabajo es el medio ordinario y principal de procurarse las cosas necesarias, todos y cada uno de los hermanos sirvan
y «trabajen fiel y devotamente»,15 huyendo de la ociosidad, «enemiga del alma».

CCGG art. 79

§1 Hágase la elección de cualquier trabajo o servicio en razón ya de la vida fraterna local y provincial, de la que ningún hermano debe eximirse, ya de las facultades de cada uno, de tal manera que el trabajo se asuma y se realice corresponsablemente en la Fraternidad, según las disposiciones de los Estatutos particulares.

§2 Del precio del trabajo reciban los hermanos las cosas necesarias, y esto humildemente. Sin embargo, todo lo que adquieren por propia actividad o por razón de la Orden, así como lo que de cualquier modo perciben en concepto de pensión, subvención o seguro, se adquiere para la fraternidad.

CCGG art. 80

§1 En nuestras fraternidades, las labores domésticas han de realizarlas los hermanos mismos, todos ellos, en cuanto sea posible.

§2 Cuando personas ajenas trabajan para la fraternidad, deben observarse en justicia las disposiciones de las leyes civiles.

LAS DOS “DIMENSIONES” DE LOS VALORES Y DE LAS PRÁCTICAS

EVALUACIÓN DE LOS VALORES
(DE ACUERDO / NEUTRAL / EN DESACUERDO)

SER MENORES
¿DÓNDE ESTAMOS?

  • La evangelización y la minoridad – a fin de que sean más que un programa o un concepto – deben convertirse en un estilo de vida.
  • Es importante orientar la formación inicial y permanente en la perspectiva de la minoridad.
  • Apreciar la herencia recibida, tener una perspectiva histórica, es esencial para crear un nuevo futuro.
  • Ante todo se ha de considerar el tipo de inversión y luego el rendimiento de las inversiones.
  • La política de las inversiones debería incluir principios de inversión socialmente responsable.
  • La política de las inversiones debe fundarse en los valores evangélicos y en nuestro carisma franciscano.
  • No se puede exigir responsabilidad por parte de los demás si no estamos dispuestos a ser personalmente responsables.
  • La transparencia es esencial en la gestión franciscana de los recursos económicos.
  • Muéstrame tu presupuesto y sabré a qué das valor, conoceré tus prioridades.
  • La acumulación de los bienes debería ser un tema de conversación y de interés para todos los hermanos.
  • Como hermanos menores deberíamos evitar hasta la apariencia de que nuestras prácticas financieras son inapropiadas, inmorales o ilegales.
  • “Los hermanos usen el dinero de modo conveniente a los pobres”. Podemos ser más eficaces y prácticos en el ejercicio de nuestra pobreza teniendo como referencia los pobres de nuestro tiempo.
  • Es posible revisar el uso de nuestros espacios, nuestros bienes inmuebles con miras a un trabajo más eficaz de promoción humana.
  • Es importante reforzar la solidaridad económica entre las Provincias de la Orden en todos los niveles.
  • Es posible proponer estrategias específicas para poner en práctica una economía fraterna y transparente tanto en el nivel de toda la Orden como de cada Provincia y cada fraternidad local.
  • El uso apropiado de los recursos naturales del mundo corresponde al Evangelio y es un valor franciscano.

 

NO SE APROPIEN NADA / POBREZA EVANGÉLICA
¿DÓNDE ESTAMOS?

  • La itinerancia, el estar disponibles, la prontitud para dejar el lugar donde vivo actualmente es una expresión esencial de la obediencia.
  • En la oración el PRIMERO y principal ejercicio consiste en establecer y construir mi relación personal con Dios.
  • La ascesis es el arte de desprenderme de mí mismo de modo que Dios se haga más presente.
  • La oración puede consistir en palabras, pero también tiene que ver con la escucha.
  • Para ser auténtica, la oración exige respuesta.
  • Cruz y redención son necesarias para abrazar la providencia de Dios en la propia vida.
  • El fraile nunca es enteramente pobre porque tiene la seguridad de la Fraternidad.
  • El valor de una persona es más que las cosas que posee.
  • Las personas son el regalo más grande que tiene uno en su propia vida.
  • Es importante mirar siempre más allá de lo que es que de lo que podría ser, más allá de lo que se tiene que hacia lo que se puede tener.
  • El vivir sine proprio produce una apertura hacia los demás, una actitud de acogida.
  • La renuncia tiene que ver más con la justicia que con la caridad.

 

POBRES ENTRE LOS POBRES

¿DÓNDE ESTAMOS?

  • Es importante acoger en nuestras vidas al extranjero, al menor, al abandonado.
  • La inserción, la capacidad de entrar en la vida de los pobres y de los más pequeños, es un paso importante en el camino para ir más allá del simple “dar cabida” a los pobres en nuestra vida.
  • Es importante crear nuevas formas de vida, de servicio, de presencia y de testimonio evangélico, especialmente en las “periferias”.
  • Es un valor crear fraternidades insertas como presencia en las “periferias”, de cercanía y servicio a los “sin nada”, a los pobres, a los “invisibles y desechables” de nuestra sociedad.

 

TRABAJEN CON FIDELIDAD Y DEVOCIÓN
¿DÓNDE ESTAMOS?

  • El trabajo es necesario para la identidad y dignidad personal.
  • El tipo de trabajo que hace uno dice algo respecto a su valor para la sociedad.
  • La finalidad del trabajo es mejorarse a sí mismo.
  • El trabajo tiene un objetivo mayor que el mejorarse a sí mismo.
  • Todo trabajo es un don y tiene un valor propio.

EVALUACIÓN DE LAS PRÁCTICAS
El pronombre “yo” puede reemplazarse abajo por “fraternidad local”, “fraternidad provincial” o “custodia” u otra clase de “grupo”.
(CON FRECUENCIA / A VECES / NUNCA)

SER MENORES
¿DÓNDE ESTAMOS?

  • Busco paz y reconciliación en mi vida.
  • Me siento acogido en mi fraternidad.
  • Acojo con facilidad a los hermanos en mi vida.
  • Tengo más de lo que necesito – mis armarios, celda, baúles están llenos de cosas que no uso desde hace mucho tiempo.
  • Soy consciente de la necesidad de interesarme en cuidar el medio ambiente.
  • Pongo cuidado en los recursos que consumo.
  • Soy generoso para dar a los demás porque sé que a mí se me ha dado mucho.
  • Reconozco y aprecio el pasado, lo que han hecho los hermanos, que es la herencia que hemos recibido.
  • Estoy al corriente de los recursos económicos de la fraternidad y cómo se emplean.
  • Comparto generosamente con la fraternidad mis dones – personales, de talento y de competencias, de carácter, de tiempo, de bienes…
  • Uso los recursos financieros para fines sociales, por ejemplo compartiendo lo que tengo con los que tienen menos…
  • Me preocupo por acrecentar los fondos de reserva que tengo.
  • Comprendo qué es la transparencia financiera y la empleo en mis relaciones económicas.
  • Tengo una cuenta bancaria personal.
  • En el área de la administración económica actúo moralmente y legalmente.

 

NO SE APROPIEN NADA / POBREZA EVANGÉLICA
¿DÓNDE ESTAMOS?

  • Acepto con prontitud la invitación de la fraternidad a cambiar de ministerio o de domicilio.
  • Me siento a gusto en la oración contemplativa y me dedico a ella.
  • Oro con la fraternidad en que vivo.
  • Saco tiempo para la oración personal.
  • Vivo la oración en la iglesia más amplia
  • En mi vida me dejo guiar por la Providencia de Dios.
  • En mi oración incluyo los temas franciscanos de la encarnación, de la Eucaristía y de la redención.
  • Celebro la Eucaristía no solo como un rito sino también como fuente y culmen de mi vida.
  • Tengo experiencia de la cruz y de la redención en mi vida.
  • Escojo pasar tiempo con los hermanos más que el tiempo que paso fuera de la fraternidad.
  • Reconozco y aprecio el don de mis hermanos.
  • En la fraternidad estoy en condiciones de vivir sine proprio.
  • Experimento la fraternidad como un valor positivo en mi vida.
  • Siento que soy amado.

 

POBRES ENTRE LOS POBRES
¿DÓNDE ESTAMOS?

  • Vivo entre los que son económicamente pobres.
  • Comparto libremente con los necesitados lo poco que tengo.
  • Creo que mi fraternidad tiene más de lo que necesita – terrenos, edificios, recursos financieros.
  • Participo en los movimientos sociales de liberación.
  • Me envuelvo en las iniciativas en favor de los derechos humanos y de la solución a los problemas de la humanidad.
  • Veo los “leprosos” en el lugar donde vivo.
  • Interactúo con los “leprosos” en el lugar donde vivo.
  • En la oración me siento lleno de gratitud.

 

TRABAJEN CON FIDELIDAD Y DEVOCIÓN
¿DÓNDE ESTAMOS?

  • Trabajo con los pobres.
  • Trabajo o ejerzo mi ministerio en favor de los pobres.
  • Veo mi trabajo como un don que contribuye a construir el Reino de Dios.
  • Me he tropezado inesperadamente en el ministerio de la evangelización.