Una reliquia de Fray Mamerto Esquiú retornó al convento San Francisco de Catamarca.

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Catamarca, 11 mayo 2019. En viernes 10 de mayo, a las 19 hs., en la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, se celebró la Eucaristía en vísperas de la conmemoración del 193º aniversario del natalicio de Fray Mamerto Esquiú. La comunidad catamarqueña participó con alegría y unción del traslado de sus reliquias desde la Catedral Basílica hasta el convento franciscano.
La comunidad franciscana, autoridades educativas, abanderados y escoltas, devotos y fieles, entre los que se encontraba el senador nacional, Dr. Dalmacio Mera, se dieron cita en el Santuario Mariano, para participar de la Santa Misa, a los pies de la Madre del Valle, que fue presidida por Fray José Enid Gutiérrez Olmos, Ministro de la Provincia Franciscana de la Asunción, y concelebrada por el Vicario General de la Diócesis, Pbro. Julio Quiroga del Pino; el Vicepostulador de la Causa, Fray Marcelo Méndez, el P. Oscar Tapia, el P. Víctor Vizcarra y los franciscanos Fray Eligio Bazán y Fray Pablo Reartes, Fray Ronén Espósito Strauss, Fray Alejandro Verón, guardián del Convento San Francisco de Catamarca.
En su homilía, Fray Méndez manifestó: “Estamos a los pies de Nuestra Señora del Valle, nos trae la alegría de tener entre nosotros las reliquias de nuestro hermano Fray Mamerto Esquiú, que serán llevadas al convento donde vivió tantos años entre sus hermanos franciscanos, estudiando, ejercitando las virtudes hasta llegar a propagar el Evangelio por todos los confines, no solamente catamarqueños, argentinos, sino también más allá, en nuestra querida América Latina, en Europa y Asia Menor”.
Al referirse a las virtudes de Fray Mamerto, dijo que “la Iglesia, a través de Su Santidad Benedicto XVI, en el año 2006, declaraba sus virtudes en grado heroico”, y se centró en dos de ellas, “la humildad, que él ha vivido en grado supremo, y es una invitación para acercarnos al Señor siempre, porque nos ama y sabe lo que somos. El segundo punto es la unidad, esa unidad que Fray Mamerto Esquiú no solamente ha querido desarrollar allá por el siglo XIX, sino también hoy en el siglo XXI, ese llamado a la unidad sigue siendo tan actual como hace tantos años”.
En esta línea expresó: “Qué hermoso sería que desde esta Catamarca querida salga este llamado a todos los que formamos el pueblo argentino para que busquemos aquello que nos une y no veamos aquellas cosas que nos dividen. En ese llamado a la unidad, Fray Mamerto Esquiú insistía en que el Señor es el principio de la unidad, y el espíritu del mal aquel que nos divide. Ese llamado tiene que ser hoy una antorcha que nos ilumine el camino por dónde tenemos que ir”.
Finalmente, le pidió “a Nuestra Señora del Valle que, como San Pablo y Fray Mamerto Esquiú, todos y cada uno de nosotros podamos ser instrumentos de la gracia del Señor allí donde nos ha llamado, en la familia, en la educación, en los conventos, en los seminarios, en la vida sacerdotal. Que la Virgen Santísima nos ayude en ese propósito”.
“Así como en 1853, desde esta Catamarca querida, lanzó ese grito de esperanza para toda la Nación de que la unidad tiene que primar sobre las divisiones, que hoy, después de 193 años, también sea un grito de esperanza, de reconciliación, un pedido de paz y concordia para toda nuestra querida Patria argentina”, señaló.
Finalizada la celebración eucarística, se inició la procesión con las reliquias del Padre Esquiú, llevadas por el Ministro Provincial de la Orden Franciscana, precedidas por la Imagen de la Virgen del Valle, los abanderados y escoltas y la Cruz procesional portada por el Guardián del convento franciscano, Fray Alejandro Verón.
La marcha se desplazó desde el Paseo de la Fe por calles San Martín y Rivadavia hasta el templo San Pedro de Alcántara, donde fue recibida por la comunidad franciscana, en un clima de mucha alegría, destacándose la presencia de los más pequeños vestidos con el hábito de San Francisco Asís y Santa Clara.
En el interior del templo se desarrolló la ceremonia de entronización, un acontecimiento histórico para el convento y para los fieles que elevan súplicas por la pronta beatificación de Fray Mamerto Esquiú.
Primeramente se entonó el Himno a Esquiú, interpretado por un coro de niños; tras lo cual se dio lectura a las cartas de hermanos de distintos lugares que quisieron estar presentes en este momento especial como ser: la Hna. Miriam Béccar, Ministra Nacional de la Orden Franciscana Seglar; la Ministra OFS Región NOA 2, Marta del Carmen Moyano; el Ministro de la Fraternidad Seglar de Santiago del Estero: Fr. Marcelo A. Maldonado.
Seguidamente, se escucharon las palabras del Ministro Provincial, Fray José Enid Gutiérrez Olmos, quien afirmó que las reliquias son signos de la presencia del Venerable fraile y “serán colocadas donde estaba tu corazón, pues el amor a tu pueblo no ha cambiado, sigue intacto, pues tu corazón siempre estuvo y estará aquí”.
Fray Ronén Espósito Strauss, leyó el documento oficial sobra la autenticidad de las reliquias, “que fueron sacadas por mandato del Arzobispo de la Arquidiócesis de Córdoba, en el año 2018, desde la catedral de Córdoba donde reposan los restos de Fray Mamerto. Las reliquias constan de una “falange y vértebra del Venerable Siervo de Dios Fray Mamerto Esquiú”, contenidas en un digno recipiente de acrílico cubierta con un papiro bien cerrado y con un cordón de seda de color rojo y la impresión de nuestro sello. Estas letras testimoniales fueron dadas en Córdoba, el 25 de setiembre de 2018 registrado (Tomo III, pág. 285)
Luego, la comunidad fue testigo de un gesto de humildad por parte de Fray José Enid Gutiérrez, quien pidió perdón ante las reliquias por el descuido al momento de la desaparición del corazón incorrupto de Esquiú, dijo –“Viniste de esta manera, para quedaste definitivamente, y así hubiera pasado, si no hubiera sido por nuestro descuido, como hermanos como frailes, tal vez signo de otros descuidos con los hermanos…” “…así un día alguien, tan necesitado como nosotros nos arrebató la reliquia de tu corazón, el precioso signo de tu presencia y cariño de tus hermanos. Hoy no puedo menos que pedirte perdón por tal desidia, por tal negligencia nuestra, y con este perdón expresarte el propósito de estar atento a las necesidades de todos nuestros hermanos…” “…el amor del pueblo catamarqueño, y de tus hermanos, tampoco ha cambiado y te recibe con gozo, en estas reliquias, con la que seguirás recordándonos esa presencia compasiva con la que el Señor se donó.
Como te alojarás en esta casa de frailes, yo en nombre de todos los hermanos franciscanos de la Provincia de la Asunción, te recibo con mucho gozo, en estas reliquias y las encomiendo al cuidado de nuestros hermanos que hoy habitan este lugar…y a los hermanos franciscanos que vendrán después y todo tu pueblo catamarqueño. Muy querido hermano Mamerto, necesitamos de tu intervención y que ésta sea más universal, de modo que muchos puedan conocerte y gozar de tu protección y auxilio; por eso estamos pidiendo a nuestro divino Señor, que nos conceda la gracia de completar su maravillosa obra en vos, “glorificándote con la aureola de los santos”. Confiamos que por amor a los que han de beneficiarse con tu protección, ores también para que esta gracia se nos otorgue. Gracias Fray Mamerto por tu fidelidad como Argentino, como franciscano y obispo. Gracias Señor Jesús, por el don del hermano menor Fray Mamerto”. Fray Eligio Bazán le otorgó el perdón y la penitencia. Emotivo momento que fue rubricado con un fuerte abrazo fraterno.
Tomando las reliquias, Fray José Enid Gutiérrez Olmos, las llevó procesionalmente en compañía de sacerdotes y hermanos de la Orden, hasta el lugar desde donde recibió la veneración de los presentes.