Todo termina para luego iniciar de un Modo distinto “Fin de la Misión Cono Sur”

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La Iglesia en salida misionera:
La Iglesia por naturaleza es misionera y tiene su origen en el “amor fontal de Dios” (AG 2). El
dinamismo misionero que brota del amor de Dios se irradia, expande, desborda y se difunde en
todo el universo. Somos insertados por el bautismo en la dinámica de amor por el encuentro con
Jesús que da un nuevo horizonte a la vida (cf. DAp 12). Este desbordamiento impulsa a la Iglesia a
una conversión pastoral y nos transforma en comunidades vivas que trabajen en equipo y en red
al servicio de la evangelización. La misión así comprendida no es algo optativo, una actividad de la
Iglesia entre otras, sino su propia naturaleza. ¡La Iglesia es misión! «La salida misionera es el
paradigma de toda la obra de la Iglesia» (EG 15). Ser discípulo misionero es algo más que cumplir
tareas o que hacer cosas. Se sitúa en el orden del ser. «Jesús nos indica a nosotros, sus
discípulos, que nuestra
misión en el mundo no puede ser estática, sino que es itinerante. El cristiano es un itinerante.

 

En el día de hoy culmina la misión de los hermanos. Termina para volver de un modo distinto, lleno de la experiencia de Dios para compartir con los hermanos de sus fraternidades y lugares donde van. Y a seguir apostando por la Mision Cono Sur, abriendonos a nuevas experiencias y a seguir trabajando en equipo como hermanos menores.