Sigo necesitando de África…

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Buenos Aires: Después de haber estado desde el 2006-2011 en Mozambique compartiendo la vida y la misión con los hermanos franciscanos de la Custodia Santa Clara de Asís, tuve ocasión de volver a esta bendita tierra para saludar a los hermanos, encontrarme con tanta gente linda y acompañar a Fray Arnold, un hermano franciscano de Paraguay que deseaba tener una experiencia inicial de “misión ad gentes”.
Llegados a la ciudad de Maputo, la capital de Mozambique, tuve la ocasión de visitar las comunidades que acompañé en los cinco años compartidos aquí. Comunidades de pescadores a orillas del Océano Índico en Costa del Sol. Estas comunidades son ahora atendidas por los hermanos capuchinos. Celebré la Eucaristía en Costa del Sol y pude informarme del andar de los proyectos que nacieron en mi estadía aquí. La panadería “Klululeko” está funcionando con las dificultades normales. El proyecto de pesca de magumba funcionó algunos años después de mi partida hasta la muerte de dos de los seis pescadores sorprendidos en una imprevista tormenta en el Índico. El proyecto de la pequeña granja está a full, creció en estructura y actualmente cuenta con la cría de cerdos, pavos, gallinas, codornices y conejos, además de frutales y hortalizas. Es de gran ayuda para las casas de formación de los futuros misioneros franciscanos. Sea dicho de paso que aquí abundan las vocaciones a la vida religiosa masculina y femenina y al sacerdocio, pero escasean los medios para acompañarlas.
Ahora estamos recorriendo las distintas presencias misioneras de los hermanos franciscanos que nos reciben con la alegría que caracteriza este pueblo. Hay trece fraternidades de misioneros franciscanos esparcidas desde el sur al centro de la tierra mozambicana.
En la lengua portuguesa hay una expresión: “ter saudades” que es dificil traducir sin traicionar o reducir su fuerza y sentido profundo: es tener nostalgias, pero la expresión no logra decir todo. Tengo saudades de esta tierra, su gente, su cultura. Siento que aquí la creatividad está en su máxima expresión y mi corazón vibra de otro modo. Siento que este es mi lugar en el mundo y no tengo dudas que, ¡son sentimientos que Dios me concede vivir! Soy feliz y suelo poner “toda la carne en el asador” en los lugares donde vivo y trabajo, pero aquí se despiertan en mí cosas muy profundas.
Por todo esto, en dos años voy a pedir a mis hermanos que me permitan volver a Mozambique, sé que no es la opción más cómoda, y que las dificultades son muchas, pero los desafíos despiertan fibras profundas en mi corazón. No les pido que estén de acuerdo, porque cada uno tiene su mirada, sus razones y estas son muy personales, solo les pido que recen por mí ¡que se realice la voluntad de Dios!
Queridos amigos y amigas, bendiciones desde la tierra africana.

Fray Jorge Bender (Tito)