Breve historia de la Biblioteca Histórica del

Convento San Francisco de Buenos Aires

Patricia Russo

 

“La Biblioteca Histórica del Convento San Francisco de Buenos Aires es un centro de documentación especializado en historia y pensamiento franciscano que custodia, conserva y organiza su colección para hacerla accesible y útil como instrumento al servicio del estudio y de la evangelización, manteniendo viva la memoria y espiritualidad de la Orden de Frailes Menores fundada por San Francisco (Estatutos, 2010).” La Biblioteca “es rica en autores clásicos latinos, gramáticas, diccionarios, colecciones de historia sobre algunos países, publicaciones periódicas religiosas, catecismos, comentarios bíblicos, libros litúrgicos y partituras, entre otros. La clasificación del conocimiento durante el siglo XIX y principios del siglo XX se divide en los siguientes grandes temas: Apologética, Ascética, Catecismos, Comentaristas, Derecho Canónico, Derecho Civil, Derecho Regular, Diccionarios y Gramáticas, Disciplinas Eclesiásticas, Disciplinas Filosóficas, Filosofía y Ciencias, Hagiografía, Historia Eclesiástica, Historia Franciscana, Historia Profana, Jesús y María, Literatura, Miscelánea, Mística, Patrología, Predicables, Revistas, Sagrada Biblia, Sagrada Escritura, Sagrada Liturgia, Teología Dogmática y Teología Moral. La Biblioteca resulta, pues, un instrumento indispensable para dicha comunidad religiosa. Constituye, con el refectorio y la iglesia, la trinidad de oficinas de cualquier comunidad chica o grande; en ellas encuentran su alimento la inteligencia, el cuerpo y el alma.” La Biblioteca Histórica “posee un importante patrimonio documental franciscano del siglo XVI al XX; está situada en la calle Alsina 380, esquina Defensa. El Convento de San Francisco, como comunidad religiosa, data de la fundación de Buenos Aires por don Juan de Garay quien, al hacer el repartimiento de tierras en 1580, señala la manzana 132 para San Francisco, en el mismo sitio que actualmente ocupa. La biblioteca se formó y creció junto con el Convento de la Observancia de Buenos Aires, desde comienzos del siglo XVII, con libros que iban adquiriendo los frailes para su formación (Russo, 2011)”. “La antigua Biblioteca Franciscana contenía alrededor de 6.400 libros de artes, ciencias e idiomas. Fray José María Bottaro, ministro provincial durante tres períodos (1900- 1924), decide agrupar en un espacio mayor todos los libros de estudio empleados por los hermanos menores, a los que suma los “libros tesoros” que demandaban una mayor protección. En consecuencia, alrededor del año 1906, se reemplaza la antigua biblioteca de estanterías de madera por una instalación casi totalmente de hierro; las nuevas estructuras, únicas en su género para esa época en Buenos Aires, se adosan a las paredes para alivianar el peso de los libros. De este modo, se ubicó la biblioteca en un primer piso –donde se encuentra actualmente–, encima del refectorio, en un amplio y elegante salón de 25 metros de largo por 5 de ancho y 7 de alto. En su momento, era considerada una de las más valiosas en materia de libros antiguos, con más de 20.000 volúmenes realmente estimables y de incalculable valor (Russo, 2011).”  “La biblioteca se salvó de los acontecimientos políticos seguidos de incendios que se produjeron el 16 de junio de 1955 gracias a que la puerta que comunicaba con ella era pequeña y parecía la de un escobero, por lo cual el fuego no la alcanzó por unos pocos metros. No hubo actividad bibliotecaria durante unos quince o tal vez veinte años, desde 1978 a 1995, aproximadamente. En el año 2005, la Biblioteca Histórica permite el ingreso al investigador externo, es decir, a toda aquella persona que no pertenezca a la Orden de los Frailes Menores (Russo, 2011). En ella se conservan inventarios y diferentes formatos de catálogos para verificar la existencia actual de los libros, folletos, publicaciones periódicas y partituras que formaron parte del fondo documental a través de los siglos. También figura en los catálogos la forma de adquisición de la época correspondiente y, además, algo importante para conocer la historia de la biblioteca: los autógrafos de los antiguos bibliotecarios (por ejemplo, el de Fray José María Bottaro, quien, en 1922, había adquirido gran cantidad de volúmenes valiosísimos a través de donaciones, obsequios y compras). Esos datos constan también en las portadas de los ejemplares con su puño y letra (Russo, 2011: 37).” (Russo, Cultura impresa y prácticas bibliotecarias.Catálogos antiguos de la Biblioteca Histórica del Convento San Francisco de Buenos Aires 2014).

“La biblioteca conserva casi en su totalidad los antiguos tomos  de canto llano que sirvieron al culto durante la Buenos Aires colonial. Son libros del siglo XVIII de gran formato con  tapas de madera cubiertas en cuero, los folios son de pergamino o de papel. Estos Antifonarios, Santorales, Oficios de Semana Santa, Feriales, Diurnales, entre otros, son bellos manuscritos iluminados.” Algunos hechos en Tarija y otros en España. “Son los llamados libros de coro para cantar en la iglesia. Van apoyados sobre un atril grande llamado facistol. Los antiguos facistoles corales presentaban a veces primorosas labores en talla como el que aún se conserva en el Coro de la Basílica San Francisco”: un facistol de jacarandá labrado por los indios guaraníes de las misiones jesuíticas de Corrientes. “Tienen generalmente cuatro caras para poner cuatro libros. A veces estaban amarrados con cadenas a esos muebles para impedir que fuesen robados.” “Además, el fondo documental cuenta con algunos libros “bellos” por su tipografía e impresión con tiradas numeradas…” “Y se conservan cuadernos con  recortes de periódicos del siglo XX sobre diversos temas, que el fraile bibliotecario de la época consideró importante rescatar y guardar” (Russo, Biblioteca Histórica del Convento San Francisco de Buenos Aires 2011).

“El fondo antiguo… posee una rica variedad de encuadernaciones en pergamino, de los siglos XVI al XX, que abarca 40% de su fondo documental.” “Debido a la gran cantidad de volúmenes en pergamino, se  comenzó a estudiar la tecnología de este material y su utilización como cubierta de encuadernación y como soporte escriptorio. La finalidad es reconocer las actividades propias de la conservación preventiva, a través de las acciones indirectas que retardan el deterioro del pergamino y previenen futuros daños; las acciones directas aplicadas para estabilizarlo, efectuadas por la conservación; y, otras que deben respetar la historia, la estética y los materiales originales realizadas por la restauración. Para llevar a cabo esta tarea de discernimiento se tomaron como base las normativas de los organismos internacionales de conservación y restauración, y se tuvieron en cuenta las reflexiones de los especialistas en pergamino.” “La gran cantidad de volúmenes en el fondo antiguo franciscano ha resistido el paso del tiempo–cuatrocientos años– mucho más que las obras cuidadas por su riqueza artística. El ambiente ha sido siempre el de un edificio antiguo construido en el siglo XVIII, de paredes muy anchas y techos altos, con una temperatura que oscila durante todo el año entre 5 y 27 grados centígrados y una humedad relativa entre 40 % y 75%, con días muy húmedos y calurosos, secos y de altas temperaturas, fríos y de baja humedad o fríos y muy húmedos, o templados. Lo único que afectó a algunas de estas encuadernaciones en pergamino fue el ataque de insectos bibliófagos, durante los años en que la biblioteca estuvo cerrada por causas que aún se desconocen” (Patrimonium : Restauración y Museología 2014).

“El trabajo bibliotecario consiste en un estudio exhaustivo de cada ejemplar del fondo antiguo. Desde la preservación y conservación, pasando por intervenciones mínimas, hasta el análisis de las marginalias y de los manuscritos que se encuentran en las guardas de los libros. Por ejemplo, se realizó la reconstrucción paleográfica sobre un texto legible de un documento histórico ubicado en una de las guardas, de un libro de sermones, que trata sobre la posesión del inglés en la plaza de Buenos Aires. Muchos de estos manuscritos en los libros  se deben a la escasez de papel  de la época.” “Se investiga la historia del ejemplar, se toma nota de los ex-libris, de los grabados, de los diferentes estilos de encuadernación” y se verifica si está en el Index de Libros Prohibidos de la época correspondiente.  Además, …”se retiran del  interior de los libros boletos, cartas, fotografías, estampas, postales, recordatorios, recetas de cocina y de remedios caseros, avisos, resúmenes de lo leído o estudiado, partes de prédicas, poemas y todo aquello que sea útil para armar la historia del hermano menor que hizo uso del libro, información que pasa al Archivo Histórico Franciscano…. Nuestra Biblioteca Histórica, no lo es solo por tener volúmenes antiguos y raros, sino también por aquellos y otros detalles que hacen a la historia franciscana y del país” (Russo, Biblioteca Histórica del Convento San Francisco de Buenos Aires 2011).

9 de Diciembre 2015

Bibliografía

Estatutos Generales de la Orden de los Hermanos Menores. Roma: Curia General OFM, 2010.

Patrimonium : Restauración y Museología. Noviembre de 2014. http://www.patrimonium.ec/index.php/2013-05-15-14-05-21/volumen-5/item/161-una-aproximaci%C3%B3n-a-la-conservaci%C3%B3n-del-pergamino-en-la-biblioteca-hist%C3%B3rica-del-convento-san-francisco-de-buenos-aires (último acceso: 9 de Diciembre de 2015).

Russo, Patricia. «Biblioteca Histórica del Convento San Francisco de Buenos Aires.» Noticias : Boletín Informativo. Provincia Franciscana de la Asunción de la Ssma. Virgen del Río de la Plata, nº 204 (Abril-Junio 2011): 35-48.

Russo, Patricia. «Cultura impresa y prácticas bibliotecarias.Catálogos antiguos de la Biblioteca Histórica del Convento San Francisco de Buenos Aires.» En Cruces y perspectivas de la cultura escrita en la Argentina: historia de la edición, el libro y la lectura, de director Alejadro E. Parada, 301-323. Buenos Aires: Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires (Cuadernos de bibliotecología ; n° 24), 2014.