Consagración Episcopal de Fray Luis Antonio Scozzina OFM, en Orán (Salta).

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San Ramón de la Nueva Orán (Salta) (AICA): Fray Luis Antonio Scozzina OFM recibió el viernes 18 de mayo su consagración episcopal y tomó posesión del obispado de Orán, en el marco de una celebración eucarística en la catedral San Ramón Nonato, de esta ciudad salteña. El flamante prelado exhortó a la comunidad a escucharse unos a otros porque “es el mejor aprendizaje¨, y agregó: ¨Cuando aprendemos que las diferencias son expresión del amor misericordioso de Dios y no oposiciones¨.
El consagrante principal fue monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, arzobispo de Corrientes, y los co-consagrantes monseñor Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta, y monseñor Eduardo Eliseo Martín, arzobispo de Rosario.
Monseñor Scozzina, de 67 años, eligió el lema episcopal “Te destiné a ser la alianza del pueblo”.
La celebración eucarística fue presidida por monseñor Stanovnik, quien tuvo a su cargo la homilía, y concelebrada por unos quince obispos y decenas de sacerdotes.

Invitación a ser “alianza para la comunión misionera”
Monseñor Stanovnik animó al fraile a continuar ejerciendo “el oficio de ser ministros de los hermanos” que los acompañó durante buena parte de su vida en la fraternidad franciscana.
“Que esta santa herencia que nos dejó la fraternidad, permita que hoy, en tu condición de obispo, padre y hermano, todos puedan acercarse a tu persona sin temor y que ningún fiel laico, sacerdote o persona consagrada, ‘que haya pecado todo cuanto haya podido pecar, que, después que haya visto tus ojos, no se marche jamás sin tu misericordia’, como le recomendaba San Francisco de Asís a los ministros de la fraternidad”, subrayó citando la Carta a un Ministro.

Tras destacar que “ese mismo espíritu movía el corazón sacerdotal del santo Cura Brochero”, lo invitó a ser “alianza para la comunión misionera”.
“Querido obispo Luis, ama con amor de padre y hermano a todos los que Dios te encomienda, en primer lugar, a los presbíteros y diáconos, tus colaboradores en el ministerio de Cristo; también a los pobres y a los débiles, a los que no tienen hogar y a los desamparados”, le sugirió.

“Exhorta a los fieles a que trabajen contigo en la obra apostólica y escúchalos gustosamente, para que aumente en vos y en ellos el fervor de una Iglesia discípula y misionera, que sea pobre y casa acogedora, en la que todos se sientan a gusto. Y no dejes de preocuparte de aquellos que aún no pertenecen al único rebaño de Cristo, porque ellos también te han sido encomendados en el Señor”, agregó.

El administrador apostólico de esta jurisdicción eclesiástica agradeció el “servicio pastoral generoso y entusiasta, y particularmente cercano a los más pobres” del obispo emérito de Orán, monseñor Gustavo Zanchetta.
Por último, monseñor Stanovnik le pidió a San Ramón Nonato, patrono de esta ciudad y de la diócesis, que inspire de tal modo a monseñor Scozzina para que “toda tu acción esté siempre a favor del Dios de la Vida, autor tanto de la que se gesta en el seno materno desde su concepción, como aquella que se desarrolla hasta su muerte natural, y a la que estamos llamados a proteger y promover, con una dedicación privilegiada hacia los más necesitados, e impulsando iniciativas que beneficien el cuidado de la casa que habitamos”.

Un llamado al diálogo
En su primer mensaje a la comunidad diocesana, monseñor Scozzina expresó que se une ella en “una profunda acción de gracias” e hizo un llamado al diálogo.

El flamante prelado exhortó a escucharse unos a otros porque “es el mejor aprendizaje”, y completó: “Cuando aprendemos que las diferencias son expresión del amor misericordioso de Dios y no oposiciones”.
Asimismo, anunció que la celebración de Pentecostés se celebrará en Santa Victoria Este y consagró su ministerio episcopal a Nuestra Señora del Carmen.

Obispos concelebrantes y autoridades

Además de los tres arzobispos consagrantes, los obispos argentinos concelebrantes fueron: Carlos Sánchez (Tucumán), Marcelo Colombo (La Rioja), José Melitón Chávez (Añatuya), César Daniel Fernández (Jujuy), Félix Paredes CRL (coadjutor de Humahuaca), Vicente Bokalik CM (Santiago del Estero), Enrique Martínez Ossola (auxiliar de Santiago del Estero), José María Rossi (Concepción), Luis Urbanc (Catamarca), Jorge Lugones SJ (Lomas de Zamora), Jorge Torres Carbonell (auxiliar de Lomas de Zamora), Hugo Barbaro (San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña) y Virginio Bressanelli SCJd (emérito de Neuquén).

Asimismo, participaron monseñor Javier del Río Sendino, obispo de Tarija; Fray José Enid Olmos Gutiérrez OFM, provincial de los Franciscanos, y monseñor Vincenzo Turturro, encargado de negocios de la nunciatura apostólica en la Argentina.

En tanto, el gobierno nacional estuvo representado por el doctor Luis Gustavo Saguier Fonrouge, director nacional de Culto Católico, y asistió el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, y otras autoridades provinciales y municipales.+

 

Homilía de monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, administrador apostólico Orán, en la consagración episcopal de Fray Luis Scozzina OFM, obispo electo de Orán (San Ramón de la Nueva Orán, 18 de mayo de 2018)

Nos hemos congregado esta noche para ungir al nuevo Pastor, Fray Luis Antonio Scozzina, obispo electo por el papa Francisco para esta nuestra querida porción de Iglesia de la Nueva Orán, y al mismo tiempo, para asistir al inicio de su ministerio episcopal en esta diócesis.

Te destiné para servir de alianza del pueblo
El servicio episcopal le confiere al obispo una verdadera autoridad, pero no como solemos entenderla mundanamente, sino de acuerdo al estilo con el cual Jesús describe el poder que Él le otorga a sus discípulos. En efecto, Jesús los instruye advirtiéndoles que “los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes” (Mt 20, 25-27). Para comprender el alcance de esta instrucción de Jesús es necesario mirarlo a Él, estrecharse discipularmente a Él, y suplicarle la gracia de poder reflejar en nuestro ministerio su modo de pensar, de sentir y de actuar. Él nos llamó y eligió para que estuviéramos con Él y para que lo predicáramos (cf. Mc 3,14).

En ese contexto evangélico quisiera compartir con todos ustedes el lema que eligió fray Luis para iluminar su ministerio episcopal: “Te destiné a ser alianza del pueblo” (Is 42,6). Es impactante esa frase del profeta Isaías que hemos escuchado en la primera lectura. No hay otro modo de ‘ser alianza’ si no es al modo del servicio. Si el pastor se olvida que su misión es servir, deja de ser alianza del pueblo y se convierte en una satisfecha camarilla alejada de la gente. El profeta nos previene de ese peligro cuando nos invita a enfocar la mirada y el corazón en el Señor, con estas palabras contundentes: “Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser alianza del pueblo, luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos…” Quisiera destacar los cuatro verbos de esa frase del profeta, que inspiró el lema episcopal de nuestro nuevo obispo: te llamé, te sostuve, te formé y te destiné.

Esa pedagógica y bella secuencia verbal se inicia con el llamado: “Yo, el Señor, te llamé”; en seguida, el Señor expresa su decisión de contener a su elegido: “te sostuve de la mano”; a continuación, señala la acción que modela y forma el corazón de aquel a quien Él llama: “te formé”; y, finalmente, se consuma en el envío a la misión: “te destiné”. Como verás, querido Hermano Luis, en los que hemos sido elegidos para una misión, nada hay para apropiarse, ni para vanagloriarse. Esta porción del Pueblo Fiel de Dios te recibe hoy como su Pastor para que lo acompañes a vivir y a madurar su alianza bautismal. Pero para ello, huelga decirlo, tendrás que volver una y otra vez a recrear en vos mismo esa secuencia vital de escuchar y reconocer quién fue el que te llamó; dejar que sea Él quien te sostenga de la mano; ser humilde para dejarte formar por Él y por su pueblo fiel; y retomar siempre con nuevo vigor la misión a la que fuiste destinado.

Ser alianza es escuchar, asumir, e integrar a todos
Es bueno y necesario para el Pastor que inicia su ministerio, recordar que la diócesis que asume no empezó con él, y que este pueblo humilde y creyente tiene una historia de alianza con raíces muy profundas. En sus orígenes, esas raíces fueron regadas con la sangre de sus mártires, semilla fecunda de una cultura mestiza y cristiana, centrada en el amor por la familia, comprometida con el valor de la vida y el cuidado de sus hijos; trabajadora, sufrida y de un aguante incansable; que conoce y disfruta de la fiesta y es hondamente religiosa. El nuevo Pastor que llega a un pueblo tiene que aprender a “quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro” (cf. Ex 3,5), y tener una mirada cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro, cuantas veces sea necesario. (…) Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de ‘projimidad’ –nos recomendaba el papa Francisco– con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana (cf. EG, 169).

Querido hermano Luis. Comparto contigo una experiencia que nos acompañó durante buena parte de nuestra vida en la fraternidad franciscana. Allí recibimos la gracia de ser hermanos menores y, en algunos períodos de nuestra vida, también nos ha tocado ejercer el oficio de ser ministros de los hermanos. Que esta santa herencia que nos dejó la fraternidad, permita que hoy, en tu condición de obispo, padre y hermano, todos puedan acercarse a tu persona sin temor y que ningún fiel laico, sacerdote o persona consagrada, “que haya pecado todo cuanto haya podido pecar, que, después que haya visto tus ojos, no se marche jamás sin tu misericordia”, como le recomendaba Francisco de Asís a los ministros de la fraternidad (Carta a un Ministro). Ese mismo espíritu movía el corazón sacerdotal del santo Cura Brochero, cuando decía: “El sacerdote que no tiene mucha lástima de los pecadores es medio sacerdote. Estos trapos benditos que llevo encima no son los que me hacen sacerdote; si no llevo en mi pecho la caridad, ni a cristiano llego”. Y a los sacerdotes les recomendaba que “Cuanto sean más pecadores o más rudos o más inciviles mis feligreses, los han de tratar con más dulzura y amabilidad en el confesionario, en el púlpito y aún en el trato familiar”. Porque no es posible “ser alianza del pueblo”, ni alianza estable alguna entre los hombres, si no está arraigada en la experiencia de la misericordia, esa que se revela consumada con toda su potencia en la cruz redentora de Nuestro Señor Jesucristo.

Ser alianza para la comunión misionera
Antes de concluir, quisiera mencionar dos recursos pastorales indispensables para promover, sostener e incrementar esa “alianza de comunión misionera”, que estamos llamados promover en nuestras comunidades. El Santo Padre, a pocos meses de asumir su ministerio petrino, y en visita pastoral a una parroquia exclamó: “¡Cuán necesarios son los consejos pastorales! Un obispo no puede guiar una diócesis sin el consejo pastoral. Un párroco no puede guiar la parroquia sin el consejo pastoral. Esto es fundamental” (Discurso, San Rufino, 4.10.2013). Los dos consejos: el pastoral y el de asuntos económicos deberán ser una ocupación constante del obispo con sus presbíteros, para que junto con ellos sean testimonios de la radical “forma comunitaria” que tiene el ministerio ordenado y que puede ser ejercido solo como “una tarea colectiva” (Pastores dabo vobis, 17). Son espacios eclesiales de comunión, participación y corresponsabilidad, donde los fieles laicos tienen un lugar irremplazable.

Sin embargo, no debemos olvidar que el compromiso ordinario de los laicos es estar inmerso en el corazón de la vida social, pública y política. “¿Qué significa para nosotros pastores que los laicos estén trabajando en la vida pública?” –se preguntó el papa Francisco, a lo cual respondió: “Significa buscar la manera de poder alentar, acompañar y estimular los intentos, esfuerzos que ya hoy se hacen por mantener viva la esperanza y la fe en un mundo de contradicciones especialmente para los más pobres. Significa como pastores comprometernos en medio de nuestro pueblo y con nuestro pueblo sostener la fe y su esperanza. Abriendo puertas, trabajando con ellos, soñando con ellos, reflexionando y especialmente rezando con ellos (…) Nos hace bien escuchar con mucha atención la experiencia, reflexiones e inquietudes que pueden compartir con nosotros los laicos que viven su fe en los diversos ámbitos de la vida social y política” (Mensaje audio visual para el “Encuentro de católicos en la política al servicio de los pueblos latinoamericanos”, Bogotá, 1.12.2017).

Por eso, querido obispo Luis, ama con amor de padre y hermano a todos los que Dios te encomienda, en primer lugar, a los presbíteros y diáconos, tus colaboradores en el ministerio de Cristo; también a los pobres y a los débiles, a los que no tienen hogar y a los desamparados. Exhorta a los fieles a que trabajen contigo en la obra apostólica y escúchalos gustosamente, para que aumente en vos y en ellos el fervor de una Iglesia discípula y misionera, que sea pobre y casa acogedora, en la que todos se sientan a gusto. Y no dejes de preocuparte de aquellos que aún no pertenecen al único rebaño de Cristo, porque ellos también te han sido encomendados en el Señor.

Concluyo con un recuerdo especial para el obispo emérito de Orán, Mons. Gustavo Zanchetta, a quien agradezco en nombre de esta Iglesia oranense su servicio pastoral generoso y entusiasta, y particularmente cercano a los más pobres. Desde aquí rezamos por él y le deseamos todo bien en el Señor Jesús. Y a vos, querido Hermano Luis, tomado de entre los hombres y puesto al servicio de los hombres en las cosas que se refieren a Dios, el Espíritu del Señor te ilumine, te dé fuerzas y te consuele en tu vida y ministerio. San Ramón, patrono de esta ciudad y de la diócesis, te inspire de tal modo que toda tu acción esté siempre a favor del Dios de la Vida, autor tanto de la que se gesta en el seno materno desde su concepción, como aquella que se desarrolla hasta su muerte natural, y a la que estamos llamados a proteger y promover, con una dedicación privilegiada hacia los más necesitados, e impulsando iniciativas que beneficien el cuidado de la casa que habitamos. A Nuestra Señora del Carmen, imagen perfecta de la discípula misionera, le rogamos que te alcance la gracia y te haga sentir el gozo de hacer visible, a través de tu persona y ministerio, la presencia viva de su Hijo Jesús, Buen Pastor. Así sea.

Mons. Andrés Stanovnik OFMCap, administrador apostólico de Orán