Fray Gerónimo Martina: mis 50 años sacerdotales

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Al celebrar dando gracias a Dios por mis 50 años de ordenación y misión sacerdotal me siento feliz y gozoso por tanto amor recibido de Dios, de mis hermanos franciscanos, de mis familiares y amigos, de personas, fraternidades y comunidades con quienes compartí y recibí tanta vida por el testimonio, aceptación, atenciones, cariño, amistad, solidaridad, comprensión recibida.
Acrecienta mi felicidad lo que el Señor hizo en mí y conmigo en muchos de Uds. en estos 50 años. Por lo tanto los invito a dar juntos GRACIAS A DIOS !
Recibí el Sacramento del Orden el 18 de Julio de 1964 y celebraré la Eucaristía Aniversario en mi Comunidad Parroquial natal San Lorenzo Mártir, en San Lorenzo Provincia de Santa Fe, este 18 de Julio de 2014 a las 19:30 hs.
Te invito invitando a familias y hermanas/os a dar juntos gracias a Dios y podernos abrazar de alguna manera en el amor en Dios con los que nos acompañaron, esperan y bendicen desde el cielo.

Cumplidos mis 17 años comencé a ofrecerme a Dios según me enteré lo hizo el Profeta Isaías: “escuche tu voz que clama: ¿a quien enviaré a mi pueblo? Y dije ¡Aquí estoy Señor!
En mi Ordenación me ubiqué como el Profeta Isaías (6,8) y mi lema puesto en los recordatorios fue:
“escuché una voz: a quién enviaré a mi pueblo? Y dije: aquí estoy Señor!”.
Muchas veces sentí mis limitaciones, y también como el profeta oré: “Ay de mi, estoy perdido, pues soy un hombre frágil de labios impuros. Pero tú me haces digno, o menos indigno pues tu gracia y tu poder son mi dignidad…” Y por eso respondí: AQUÍ ESTOY, ENVÍAME A MI.
A los 25 años de ordenación inquietaba mi pasión el llamado de San Francisco: “edifica mi Iglesia”.
Hoy a los 50 proclamo: “Hermanos, Dios es fiel. ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? Vamos todavía! ”
Desee dar muchos frutos en mi vida y sentí la tristeza de no darlos. Por eso pido perdón por mis pecados.
Les comparto mi oración personal:
Dios mío confío en tu misericordia manifestada en la misericordia recibida de muchos en mi vida. Ahora comprendo que me dices:
“Yo no te he escogido para que seas sabio, ni elocuente, sino por tu pequeñez, para que todos sepan que soy yo quien cuida de mi rebaño. Anda con humildad, cuidado y confianza.”
Confiando en Ti asumí el ministerio y todo servicio que me confiaron procurando crecer en confianza y humildad ya que Tú eres quien obra por mí. Tu amor y tu luz son mi alegría de vivir.
Quiero vivir agradecido por lo mucho recibido y por todo lo tuyo que pude dar a los demás.
Dios me amó haciéndome Familia Franciscana en la Iglesia por la convivencia con mis hermanos frailes, religiosas y laicos franciscanos en la Orden Franciscana Seglar.
Dios me amó en la Iglesia dándome comunidades parroquiales que me acogieron como hermano. Dios me hizo descubrir y disfrutar la itinerancia de lugares y situaciones rurales y urbanas en Formosa, Clorinda, Laguna Blanca, El Espinillo, Riacho He he con sus comunidades cercanas. Me considero misionero animador de comunidades en colonias y pueblitos rurales como en algunos barrios.
Por sobre todas las cosas pude compartir, admirar y gustar con los carenciados recibiendo su testimonio de amor y de fe.
La misión me enriqueció en mi vocación franciscana cuando desde 1979 hasta 94 me confiaron en el Noreste proponer y animar la vocación cristiana- franciscana en los jóvenes, en la Juventud Franciscana y en los adultos animando fraternidades de la Orden Franciscana Laical, Juventud Franciscana y un Pre Aspirantado vocacional en Clorinda.
Las fraternidades OFS en Quitilipi, Resistencia, Corrientes, Misiones, San Miguel (Bs.As.), Catamarca y La Rioja me están ofreciendo aún su cálida fraternidad.
Hasta el presente estoy asistiendo al O.F.S. con la satisfacción de haber sido Asistente Nacional y Asistir 6 Capítulos Nacionales en el exterior.
Me siento aceptado y querido por los niños, jóvenes, mayores, ancianos, sanos y enfermos. Veo en vos y en muchos estar animando hasta hoy la vida cristiana
¿Cómo no ser feliz y creer y esperar en Dios mucho más? Cuando nos llegue el sueño de la hermana muerte despertaremos para encontrarnos en los brazos del Padre.

Fray Gerónimo