Carta del Ministro Provincial por saludos de Navidad “…aguardamos la feliz esperanza y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús.” (Tt 2, 13

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Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 24 de diciembre de 2019
A: Todos los Hermanos de la Provincia de la Asunción
Asunto: Saludo de Navidad y festejo 90 años de Fr. Bernardino Canullo
Circ. Nro.: 01-002/407

“…aguardamos la feliz esperanza y la manifestación de la gloria
de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús.” (Tt 2, 13)

Queridos Hermanos:
Vuelvo a comunicarme con todos ustedes, esta vez por un doble motivo: la Celebración
de la Natividad del Señor, y el festejo de los 90 años de nuestro hermano Bernardino Canullo.
Providencialmente en la longevidad y a la vez en la jovialidad que ha demostrado Fr.
Bernardino al querer celebrar con todos nosotros su cumpleaños, se sintetiza el espíritu que
visualizo en estos días cruciales de nuestra Provincia franciscana. Longevidad y pasión.
Longevidad sí, porque nuestra entidad es ya varias veces centenaria, 407 años desde su
fundación, atestiguada por un invalorable patrimonio histórico expresado en conventos, libros,
escritos, ornamentos, mobiliario y, lo que es más importante, su protagonismo en diferentes
etapas de la historia de nuestras naciones de Argentina y Paraguay.
Pasión sí, porque en estos días cruciales que estamos viviendo, luego de un Capítulo
Provincial y de las decisiones del Congreso Capitular, las más diversas reacciones se han
despertado, alegría y esperanza en algunos porque ven que se abre una camino de posibilidades;
dolor y tristeza en otros por las dolorosas decisiones que conllevan el tener que suprimir
presencias y entregar parroquias. Hay quienes han agradecido, quienes se han sentido heridos,
quienes se han alegrado, quienes han llorado. Es decir todos, de una u otra forma han
demostrado que están vivos, que les importa tanto lo propio como lo de todos; las situaciones y
lugares particulares, como la marcha y futuro de toda la entidad. Todos se han manifestado,
incluso los que se han mantenido en silencio.
La gran pregunta es si nosotros también, y a pesar de lo que nos provoquen estos
cambios tan significativos, seguimos aguardando “la feliz esperanza y la manifestación de la
gloria de nuestro gran Dios y Salvador”. Ojalá así sea.
Fr. Bernardino, en sí mismo es una síntesis de longevidad por los años vividos, y de
pasión por la vida vivida y por vivir, él es quizás el testimonio de alegría y esperanza que
necesitamos y que Dios nos ha dado a través de este hermano, desde los silenciosos claustros de
nuestra enfermería.

¡Feliz Navidad, Hermanos! ¡Feliz celebración de la vida Fray Bernardino!

Fr. Emilio Luis Andrada OFM