África me desafía “¡sembrar, cuidar, recoger y compartir…!”.

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África me desafía

¡sembrar, cuidar, recoger y compartir…!”.

 

Soy sacerdote y fraile franciscano, tuve la dicha de poder estar 5 años compartiendo una experiencia misionera en tierra africana, la misma dejó huellas en mi corazón y en mi vida. En enero de 2020 he regresado para realizar un proyecto de trabajo y desarrollo.

En diálogo con los hermanos franciscanos que están presentes en 13 lugares de misión en la zona sur y centro de Mozambique, comenzamos a soñar un proyecto de Auto-sustento y de desarrollo que permita mejorar las condiciones de vida de mucha gente.

El lugar escogido para la realización del Proyecto es Jécua, donde los franciscanos de la “Custodia Santa Clara de Asís” poseen un campo de aproximadamente 200 hectáreas, de buena tierra y clima propicio para el cultivo y la cría de animales. Se encuentra en la zona de Manica, cuya ciudad Capital es Chimoio. Manica es una Provincia de Mozambique, fronteriza con la de Manicalandia en la vecina República de Zimbabue.

Les cuento sobre este sueño y desafío: el anhelo es crear una Granja productiva con la presencia de tres hermanos franciscanos para acompañar de cerca el proyecto y, colaborar en la atención pastoral de las numerosas comunidades que se encuentran en la zona (son 74 pequeñas aldeas).

Este Proyecto de Auto-sustento “San Francisco”, así lo queremos bautizar, servirá para atender y acompañar las numerosas vocaciones a la vida franciscana y será fuente de trabajo para muchas familias de la zona, con la convicción que es el trabajo lo que dignifica la vida de las personas y  de las familias.

Anhelamos que el proyecto tenga una perspectiva de largo alcance y, se pueda ir enriqueciendo con la incorporación de nuevos aspectos productivos y en un futuro no muy lejano, pueda ser un ámbito de formación en el área agrícola, tan necesaria para progreso y auto-sustento de las familias y las comunidades en Mozambique.

Es de notar que la agricultura constituye la principal fuente de subsistencia de la población mozambicana. Pero, esta actividad es prácticamente realizada con métodos rudimentarios y el mínimo desarrollo tecnológico. Se cuenta con azadas de mango corto, así acostumbran a usarlas y el arado mancera es un instrumento que aún no ha llegado a muchos lugares de esta latitudes.

¿Cuál es nuestro sueño?: Que el proyecto se pueda pensar teniendo en cuenta la totalidad del espacio, para que todo lo que se vaya realizando sea en perspectiva del proyecto final: Granja Productiva y tecnificada, Escuela de Formación en el área agrícola, ecoturismo y turismo solidario.

Como la zona de Jécua está cercana a las ciudades de Manica, Chimoio y Beira y es limítrofe con Zimbabue, se contará con mercado donde ofrecer los productos orgánicos, que deberán ser valorados por su calidad y pureza natural franciscana.

Nuestro horizonte es provechar, de modo franciscano, todas las fuentes de energía sustentables y, ecológicas que la zona nos ofrece: solar, eólica, reciclado de materias orgánicas (biogas) y otras.

Mi sueño, es un sueño compartido con los hermanos franciscanos de Mozambique, con muchas familias y jóvenes que serán parte del proyecto y Ustedes, queridos lectores… para el que se anime a ser voluntario, para el que quiera compartirnos su experiencia y conocimiento tecnológico, para el que desea colaborar de cualquier forma con el “Proyecto San Francisco en Mozambique”. Ojalá podamos contar también con la valiosa asistencia técnica del INTA, que ya esté presente en muchos lugares de África.

Quiero compartirles un concepto de la ética africana: se sintetiza en la palabra UBUNTU. Y la mejor manera de comprenderlo es con un ejemplo que lo grafica:

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de una árbol y les dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.

Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.

Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno sólo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría ser feliz si todos los demás están tristes?

UBUNTU, en la cultura Xhosa significa “yo soy porque somos”. Lo que engrandece a los demás me engrandece también a mí, lo que denigra y destruye al otro también me afecta a mí. Somos parte de una totalidad. Este espíritu de comunión y pertenencia a una tribu o comunidad me parece genial.

Ojalá que nos contagiemos un poco de este concepto de la ética africana y, de este modo de pensar en relación a los demás para superar el galopante individualismo en que vivimos.

En Argentina, en África y en cualquier parte del mundo tenemos que pensar en plural. Salir del “yo-yo” y aprender un Nosotros que involucre a todos porque somos parte de esa totalidad. Nuestro lema será: “¡sembrar, cuidar, recoger y compartir…!”. Sembrar la tierra y capacitar personas que puedan ser motor de proyectos familiares de sustento.

Ya estoy en África y comienzo la aventura apasionante de soñar y construir un espacio en que el trabajo sea el motor que dignifica a las personas y las familias. Y me acompaña una convicción: “no tenemos la solución a todos los problemas del mundo, pero ante los problemas del mundo, tenemos nuestras manos”.

 

 

Fr. Jorge Alberto Bender, Franciscano

Misionero en Mozambique – África

jorgebender@gmail.com